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Tentaciones (Leila)

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Tentaciones (Leila)

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:14 pm

La primera vez que le secuestre se había quejado de que mandara a mi hijo así que esta vez de eso fui yo directamente y lo hice durante una tarde a un par de horas de anochecer, esto era como algo desconocido y que me estaba gustando hacer por ella nuevamente mientras se duchaba ahora yo aparecí en su habitación, escuchaba el agua de la tina del otro lado de la puerta sabía que era ella fue inevitable sonreír ante sentir su presencia en ese lugar, camine pasando mi mano de un mueble a otro no importaba si su oído escuchaba mis pasos, ella preguntaría y yo respondería con la verdad, miraba cada objeto perteneciente a mi amada nuevamente sonreí tocando su cepillo sobre el tocador.

Cuando salió de la ducha estaba de espaldas mirando una cajita musical que tenía sobre un mueble, parecía que ya tenía sus años no hice que funcionara tan solo la toque observándola y la baje al momento que escuche su voz y sentí su mirada sobre mi -Disculpa por no avisar antes que vendría por ti-dije de lo más natural como si supiera que a cualquier hora me aparecería en su habitación realmente era la primera vez que lo hacía de esta forma pues normalmente cumplía con el protocolo humano de avisar a su padre y solicitar su permiso para ver a mi prometida.

Sabía que aún no terminaba de arreglase por completo pero fui hacia ella abrazándola -Tengo un lugar a donde llevarte- le dije con un tono juguetón mientras alzaba la mirada y luego le sorprendía con un beso -Lo estuve pensando mucho y quiero que vengas conmigo... no te asustes no pienso secuestrarte permanentemente- me aparte dándole lugar para que continuara con lo que hacía, me cruce de brazos ahí mismo y seguí mirando el ambiente de princesa de mi prometida.



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Re: Tentaciones (Leila)

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:14 pm

-¿Caín..?..-ladeó el rostro sorprendida, había esperado encontrarse con Alanis ayudándola a preparar la cama para dormir, pero jamás a él, sobre todo porque nunca había asistido a su habitación sin una invitación o aprobación de Amshel, claramente algo estaba pasando. El cabello de Leila aún estaba húmedo y ella se encontraba envuelta en una bata que absorbía el agua de su piel. Sonrió gratamente complacida de verlo ahí cuando mencionó que ahora él era el que acudía a llevarla con él, la última vez había mandado a Belias y que fuera personalmente, le hacía sentir algo inexplicable -¿Saltándote las reglas?..-preguntó divertida rodeándolo con los brazos, encontraba curiosa esa sensación de haberlo extrañado ¿No era ridículo? ¿No era gracioso como funcionaba todo eso de pagar tus karmas?.

Después del beso, sus labios se curvaron en una sonrisa -Está bien, dame un momento y estaré lista..-respondió a todo tomando el sencillo vestido color perla que había preparado de encima de la cama, su padre quería dar una apariencia de normalidad en la cena. Desafortunadamente, ella no estaría presente y no le molestaba saber que eso haría enfadar al rey. Se metió detrás del panel y se cambió a toda velocidad, este vestido no llevaba cierres ni cuerdas, por eso era el que más le gustaba. Salió esperando encontrarlo aún de pie donde lo había dejado y así era, estaba curioseando todo -¿A dónde vamos?...- le miró sentándose en el taburete de su tocador, tomó el cepillo desenredando su largo cabello para después trenzarlo amarrando un listón azul igual al que había perdido en el laberinto en el inframundo la última vez. Por último, se calzó unas zapatillas bajas y adornó su cuello con un único dije de zafiro ya que, secretamente, le recordaba a los ojos del hombre que tenía enfrente. 

La loba se acercó a él, estaba segura de que utilizaría de nuevo su don para teletransportarse y aunque eso le diera náuseas, debía acostumbrarse, era la forma en la que entraría y saldría del inframundo cuando estuvieran casados . Tomó su mano esperando -No me asustan los secuestros...-comentó de forma cómica 



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Re: Tentaciones (Leila)

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:14 pm

Cuando volví a escuchar su voz me gire para verle y una sonrisa se volvió a dibujar en mi rostro con tan solo mirarle, esa sonrisa entre ternura y alegría solo podía sacarla mi prometida al verla yo sentía como que algo se impactaba en mi que entraba por mis ojos y recorría mi cuerpo haciéndome feliz de mirarla tan radiante, alegre y hermosa, tome su mano y no había podido contestarle pues miraba a sus ojos tan expresivos y como hacia esos gestos cuando yo le causaba confusión con mi actitud. 

─ya veras─ Respondí no queriendo arruinar la sorpresa luego escuche ese ultimo comentario al que no había prestado mucha atención y saber que en efecto no le iba a dar miedo ser secuestrada pero por los rebeldes. 

Nos telentransportamos a una de las playas de Erebo al llegar la sostuve bien pues se mareaba cada que lo hacíamos ─Estas bien?─ Le mire y la pegue a mi pecho para que se recuperara era cuestión de segundos para que su cuerpo se aclimate de nuevo, la playa era hermosa con su arena blanca y olas que rompían con fuerza contra las rocas del otro lado, el agua totalmente turquesa que comenzaba a cambiar de tono conforme el sol se ocultaba, es de los buenos paisajes de Erebo que no habían sido transformados por el rey o la industria.

A dos metros de nosotros había una fogata pues faltaba poco para ver la noche caer ─Amigos ella es mi prometida Leila Rembrandt por favor muestren sus respetos y mi querida Leila ellos son unos amigos─ dije a lo ultimo con una sonrisa maliciosa pues tramaba algo y ellos no se trataban de simples "amigos" de hecho no conocía a alguno que lo fuera, ellos simplemente eran demonios que había ordenado adaptaran este lugar para la llegada de mi prometida, tras presentarse di unos pasos mas con ella de la mano y la lleve hasta una canasta donde habían dos serpientes, la mire ─Te traje por un motivo a este lugar─ comenzaba a explicarle mientras tomaba una de las pequeñas serpientes y delante de sus ojos la transformaba entre mis manos en un anillo de oro con los ojos en piedras de tono rojo ─Deseo que te cases conmigo por medio de nuestro ritual de unión─y ahora le entregaba el anillo a Leila en sus manos ─Prometo respetarte hasta nuestra unión oficial pero deseo que exista este lazo entre nosotros, te estoy entregando mi símbolo y mi reino solo a ti Leila Rembrandt para demostrarte que también lo doy todo─La miraba a los ojos y con la otra mano acariciaba su mejilla esperando su respuesta, mi otra mano seguía aun cubriendo el anillo de serpiente símbolo del mal sobre su palma izquierda de mi prometida.



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Re: Tentaciones (Leila)

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:14 pm

Sonrió divertida cuando se negó a decirle a donde iban y mil cosas estaban pasando por su cabeza, su cuerpo vibraba con energía contenida, ese día no había salido a correr y como consecuencia se encontraba inquieta revoloteando a su alrededor -¿Por qué no me dices a dónde vamos? La última vez terminé empapada ¿Tengo que llevar ropa para dormir?..-frunció el ceño decidiendo que mejor no se llevaba nada y aunque seguía dudando lo mejor era esperar, si pasaba algo haría a Caín volver para poder cambiarse aunque ciertamente tenía el presentimiento de que no lo necesitaría, de hecho pensaba que quizás no iba a regresar esa noche. 

Asintió cuando preguntó si se encontraba bien, a partir de la última vez que había sido transportada de esa manera había tomado la maña de cerrar los ojos y esperar, aunque persistían el mareo sin duda alguna, se encontraba mejor -Sí, estoy bien..-le sonrió desde sus brazos para después mirar a su alrededor, aquella era una de las playas de Erebo, una de las pocas que aún estaban tal cual, naturales y llenas de vida. Le pareció curioso que hubiera gente, pues ella misma sabía que nadie iba ahí, solían rondar criaturas peligrosas. Avanzó a su lado tomada firmemente de su mano, aquello parecía una pequeña fiesta privada. Miró entretenida la fogata y la decoración, aquello le gustaba -Hola..-saludó tímidamente a todos escondiéndose parcialmente detrás de su prometido, algunos le hicieron reverencia, otros ni siquiera lo intentaron. Leila no sabía lo que estaba pasando.

Observó la canasta con un escalofrío, Leila no era de asustarse, pero no le gustaban las serpientes. Hizo una cara de preocupación cuando tomó la serpiente entre sus dedos. Dió un paso atrás sin dejar de mirarle topándose con uno de los demonios, por lo que regresó el paso que se había alejado. Escuchó atentamente lo que le decía y un sentimiento cálido le inundó. Miró la serpiente que ahora era un bonito anillo y asintió con las lágrimas colmándole los ojos -Sí..-murmuró en un balbuceo parándose de puntillas para abrazarlo y besarlo -Si quiero..-dijo limpiándose el rostro -¿Qué tengo que hacer?..-preguntó mirando a su alrededor, nunca había presenciado una unión de demonios -¿Debería usar mi vestido?..-frunció el ceño -¡Tenemos que volver por él!..- dijo tomándolo del brazo, estaba tan confundida antes que no se imaginó que eso pasaría. ¿Debía llamar a su padre y amigos?.



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Re: Tentaciones (Leila)

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:15 pm

Mi sonrisa era de satisfacción, con esas palabras sabía que me había ganado el corazón de mi prometida y ahora ya no solo nos unía una alianza entre su padre y yo, aun no le colocaba el anillo entre sus dedos y ya lo deseaba tan solo por el momento se los había mostrado como el símbolo de nuestra unión pues estos estarían presentes durante el ritual de unión como en cualquier otra boda del tipo fanático religioso -Si eso es lo que deseas...- dije sin concluir la frase como acatando la orden del deseo de mi prometida por usar su vestido de bodas, lo  hacía aún más entusiasmado por la respuesta que ella me había dado, la sonrisa era difícil de quitármela en estos momentos y mis demonios lo sabían en sus rostros podían notarse lo mucho que les preocupaba que esta mujer frente a mi tuviera más poder en su rey que cualquier otro en la tierra.

EJEMPLO DE ANILLO:

-Volveremos no nos extrañen- dije hacia ellos tomado de la mano de la que hacía llamar mi loba y prometida insinuando que debían seguir con los preparativos, resultaba aún mejor el poder distraer a Leila para que no fuera testigo de lo que comprendía este tipo de ritual que incluye entre tanto la sangre fresca humana de una pareja joven y una anciana cuyas almas son ofrecidas al prospero matrimonio del rey del infierno o sea a mí y a Leila.

Les guiñaba el ojo a mis demonios para que siguieran y aunque mirara la discordia en ellos no tenían más remedio que aceptar y hacerlo lo mejor posible; me transporte con Leila de vuelta al castillo me sentía un poco ansioso y parece que se notaba en mis movimientos y gestos -No tardes- le daba un beso en sus labios antes de separarme de ella dejándola buscar lo que necesitaba para volver a la playa, mi ansiedad y éxtasis subió cuando los guardias al escuchar el ruido quisieron entrar para asegurarse que la princesa estaba a salvo del "intruso", movía las cosas para bloquearles el paso divirtiéndome a la vez con ellos mientras le daba tiempo a mi prometida, no quería que esto llegara a los oídos de Amshel hasta que estuviéramos fuera de su alcance, era divertido pensar que me estaba robando a la princesa.

-Querida no es presión pero los guardias avisaran a tu padre en cualquier momento-decía entre risas siguiendo usando la telequinesis contra ellos procurando no lastimarlos pues no quería poner de malas a mi prometida antes de casarme con ella, moví unos enormes libreros del pasillo bloqueando su acceso a la puerta de la habitación de Leila -Lista?- preguntaba entrando por completo a la habitación para descubrirle mientras los guardias decidían subir por los muros e interrumpir este encuentro...



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Re: Tentaciones (Leila)

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:15 pm

La cara de Leila se había encendido como árbol de navidad y sus pequeños hoyuelos en las mejillas se marcaban con suavidad, aquellas palabras y aquellas acciones por parte de su prometido le emocionaron a tal punto de casi comenzar a temblar -¡Por supuesto que quiero eso!..-dijo en un grito alegre -He estado esperando a que esté listo para poder usarlo, ayer por la noche terminó la modista y está en mi habitación a la espera..- tomó su mano casi arrastrándolo para que se fueran de inmediato, levantó la mano para despedirse de los serios demonios que estaban terminando de preparar todo aquello. La transportación fue como siempre, deprisa, provocándole náuseas, pero no le importó, en el momento en el que se encontraron en la habitación, Leila se quedó un momento sostenida de su brazo intentando ubicar todas las cosas que necesitaría para ese momento, la adrenalina que corría por sus venas la impulsaba a dejar que aquello, aunque fuera una completa locura, pasara sin más. Sabía que su padre se pondría histérico y que probablemente la tendrían castigada, pero no le importaba, ella quería hacerlo, ahora.

Una vez que estuvo en condiciones de caminar, miró a Caín serio -No mires hasta que esté lista, dicen que es de mala suerte que el novio mire a la novia antes de la boda, sobre todo cuando tienen puesto el vestido..-negó divertida con la cabeza pues inclusive en eso seguía rompiendo las reglas. Avanzó hacia una mesa tomando el pintalabios rosa y un poco de rubor que después se pondría, tomó las zapatillas bajas que había mandado hacer para ese día y corrió a la habitación contigua donde estaba su cama y sus cosas. Cerró la puerta tras ella y de un tirón se quitó el vestido que traía puesto colocándose el blanco que había colgado en el gigantesco armario. Como pudo, logró subir el cierre de la parte trasera sentándose entonces frente al espejo donde tenía algunas cosas de maquillaje, nunca usaba mucho, de hecho lo odiaba, pero aquella noche era especial -¡Ya casi termino!..- gritó con diversión escuchando el desorden, supuso que estaría cortando el paso y así evitar que los guardias entraran. 

Finalmente se puso de pie frente al espejo, ya tenía su pulsera azul, la diadema de perlas que compró en la tienda y aretes, algo viejo, algo prestado, sus guantes blancos lo tenía todo listo. Leila parecía una muñeca de porcelana de las que estaban en la estancia de su habitación. Se sonrió a sí misma y salió de ahí mirando a Caín frente a ella. Asintió suavemente cuando preguntó si estaba lista. Avanzó hacia él para tomar su mano justo en el momento en el que los guardias entraban por el balcón. Cual niña adolescente Leila se echó a correr a los brazos de su prometido riendo -¡Vámos! ¡Ahora Caín, ahora!..-gritó abrazándose a él cerrando los ojos lista para transportarse de nueva cuenta a la playa.



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Re: Tentaciones (Leila)

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:15 pm

No hice caso a sus primeras advertencia acerca de mirarla con su vestido puesto, yo no soy humano y menos supersticioso pero me había quedado boquiabierta cuando la mire toda de blanco, hermosa toda una novia y princesa a punto de casarse en ese momento mientras la mirada venían a mi mente todas esas escenas cursis que había leído en libros humanos y la vida misma acerca de lo hermosa que se ve la novia en el altar con su vestido esponjoso de todos claros, cerré mis ojos tallándolos y volviéndolos abrir para mirarla mejor -Leila eres muy hermosa ...pareces sacada de un cuento que en este momento necesito escuchar que aun quieres hacerlo, no te merezco pero casate conmigo y hare que valga la pena- mis ojos seguían maravillados con la mujer que tenía enfrente, no quería ni tocarla para no arruinar lo perfecta que se miraba pero los guardias ya habían subido y se ponían a las órdenes de Leila mientras escuchábamos como decían que ya habían avisado al rey de lo que ocurría y que yo tenía que salir de la habitación inmediatamente pues no tenía autorización de estar ahí, sonreí-No necesito la autorización de nadie para ver a mi prometida-respondí al guardia pero mirando a Leila de frente con mi sonrisa cínica triunfadora, tome la mano de Leila y me desvanecí de vuelta a la playa al llegar me sorprendió lo que habían hecho los demonios los pobres deberían estar siendo torturados al romperse la cabeza en la decoración tan solo porque la prometida de su rey es una loba, el lugar no se miraba nada mal, lo habían llenado de muchas velas depositadas en cubiertas de papel para evitar que fueran apagadas por la brisa del mar trazando con estas un camino hasta una plataforma de madera, los mire como preguntándoles de donde habían copiado todo eso pero que estaba orgulloso.

Camine con Leila del brazo donde nos esperaba el demonio encargado de llevar la unión el de más alto rango después de Abrahel y comento que ya estaba listo todo hasta los humanos lo cual venia arruinar todo ya que conocía a Leila quien al escuchar eso seguramente se pondría paranoica -Es parte de.. te casaras con un demonio es como una ofrenda- trate de explicarle varias veces pero termine por aceptar su voluntad -No abra ofrendas humanas aunque eso signifique que no duraremos mucho-Le decía a los demonios para que los dejaran ir pero antes debían manipular sus recuerdos o acusarían a la princesa de satería, recriminando en forma de juego a mi prometida con la mirada -Ya podemos seguir?-les había liberado -Lo siento, no más ofrendas humanas será tu primer mandato-decía por tal de contentarla y podamos continuar con la ceremonia.

Para olvidar este breve episodio forzaron un poco el inicio con un poco de música en tonos bajos algo que seguramente Leila no había escuchado nunca antes con cánticos en otra lengua pero agradable al oído, era mayormente el sonido de la música que el canto de la mujer -No me mires nunca me había casado supongo que es totalmente normal-sonreí para ella acariciando su mejilla y luego bajando mi mano hasta sostener las suyas, el ritual empezó como bien dije no sabía lo que comprendía así que estaba igual de sorprendido con Leila, el demonio frente a nosotros era encargado de hacer esas uniones leila todo de un pergamino viejísimo, las palabras que mencionaba si comprendía pues era una lengua muy antigua que se las repetía a Leila con brevedad y en susurro para que supiera lo que leía.

-No hay circunstancia, dolor, adversidad que nos haga renunciar a esta unión como victoria de los seres que se han perdido y aventurado a encontrar un solo camino en el nombre de... hoy te recibo como una más de nosotros, Luz en nuestra oscuridad...- Había dejado algunas partes inconclusas que no importaba detallar en general realmente era como una bienvenida a Leila a quien la llamaban "la luz" pues todos nosotros habían renunciado a esto y ellos suponían que Leila era un ser que me iluminaba, bastante revelador para un demonio.

Había llegado el momento de entregar los anillos que poseían ya un brillo distinto, ambos en forma de serpiente ya habían sido conjurados para nunca perderse, los tome en mis manos y mientras sacaba el que colocaría en el dedo anular de Leila se sentía como el mar se había puesto más bravo así como arreciado el viento sin uso de ningún don, alguien parecía que no estaba feliz con esta unión, alce la vista sabía que esas señales estúpidas eran de los ángeles, mis ojos brillaron al mirar el cielo negro completamente como desafiándolos a que se atrevieran a irrumpir pero jamás lo hicieron.

-Leila te he mencionado muchas veces lo que tu mirada y palabras pueden hacer en mí, la fuerza que solo tú me das, tu complementas mi ser pero nada se compara con esta noche, no te merezco y ellos también lo saben pero suelo desafiarlo todo ir en contra de lo previsto y designado para mí y hoy te ofrezco mi reino, mi existir, mi pasión, mi lealtad y todo lo que soy para estar por siempre junto a ti-no eran palabras que hubiera planeado con anterioridad tan solo expresaba lo que en este momento estaba sintiendo sabía que la necesitaba pues Leila me hacía llegar a los límites de mi ser de extremo a extremo y esa era la idea que no gustaba a los ángeles, coloque finalmente el anillo en su dedo quedando sellado la primera parte, respire hondo aguantando mi soberbia, sonriendo para ella con un poco de ternura olvidándome que era el demonio mayor y disfrutar mejor el momento que solo pasaría una vez en toda mi existencia.



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Re: Tentaciones (Leila)

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:15 pm

Leila siempre habìa imaginado aquel dìa como el mejor de su vida, había imaginado algo grande, algo que dejara a todos con un hermoso recuerdo, con una sonrisa, que todos se fueran de su boda con un buen sabor de boca. Habìa imaginado a un lobo apuesto vestido con sus mejores ropas, había imaginado que en ese momento tendría una conexión que nadie podría borrar. Lo que jamàs había pensado era en que todo se estaba presentando de una forma miles de veces mejor, que su dìa, el dìa en que uniera su vida a otra persona tuviera un toque de aventura y de riesgo, de peligro y de romper todas las reglas. Aquello era completamente màs de lo que se hubiese atrevido a soñar, era perfecto. Su rostro temblaba de emoción, de anticipación y de algún sentimiento extraño que llenaba su pecho. Cuando salió llevando el bonito vestido blanco y se encontró con la mirada de su futuro esposo, casi se le fue la respiración. Sabìa por algunas plàticas con ciertas personas, que el momento màs especial de toda la ceremonia era cuando el novio se giraba a presenciar la entrada de la novia a la iglesia. Que la mirada en el rostro del hombre era por lo que valìa la pena avanzar por el pasillo rumbo al altar, sin importar lo que pasara en el futuro. Le habían dicho que todo lo que viera en ese momento al fondo de los ojos de su prometido, era lo que necesitarìa saber. Que ahì encontrarìa el deseo y el amor que le profesarìa hasta el fin de sus dìas. Era la primera vez que presenciaba tal cosa y ahora, ahora se encontraba deseosa de caminar y decir que sì a todo lo que le propusiera.

Leila sonriò mirando tìmidamente el suelo, sabìa que el vestido era bonito y que ella debía verse linda, al menos eso le habían dicho sus damas de compañía siempre que se probaba el vestido, pero escucharlo de labios de Caìn le daba un significado diferente –Si no quisiera hacerlo, no hubiera pedido volver..-fue su respuesta –Y sè también que valdrà la pena..-volteò a sus espaldas donde los guardias se amontonaban conforme lograban subir por el balcón, esperaban sus òrdenes y ella estaba màs que dispuesta a que las cumplieran –Dìganle a mi padre, el rey, que sòlo obedezco sus instrucciones, que me casarè con el hombre que ha pedido mi mano y que èl ha elegido por el bien del reino…- mirò a Caìn ahora con una sonrisa de suficiencia –Por cierto, gracias por su preocupación, pero estarè bien…-les hizo una reverencia, como si aquella fuera la burla abierta que mandarìa a su padre, como si con eso pudiera hacer llegar a èl su mensaje “A pesar de todo, no puedes controlarme”.

Sintiò nàuseas, como siempre que viajaban de esa forma, o quizás era que se encontraba demasiado nerviosa como para no sentirse asì, menos mal que aùn no había comido nada, ya se imaginaba el dolor que tendría en esos momentos. Tardò unos segundos en recomponerse aùn tomada de sus manos. Lo que la hizo recuperarse de su mareo por completo fue lo que había alrededor –Oh…-susurrò entre dientes, el sol casi estaba oculto en el horizonte dando al cielo una tonalidad violeta. El mar se mecìa con màs fuerza que antes, dando un sonido de fondo increíble. Las gaviotas sobrevolaban el área, como si fuesen testigos de aquella ceremonia y tal parecía que asì era. La mano de Leila cubrìa su propia boca intentando de alguna manera contener la emoción y la sorpresa, las velas adornaban todo. Había antorchas colocadas estratégicamente para que el centro de atención fuera el altar donde estarían ellos, pero lo que màs le sorprendìa es que discretamente parados, a los lados del pasillo, se encontraban algunas personas que observaban atentamente, eran demonios, los que estaban incondicionalmente al lado de su rey. Algunos otros se encontraban arrinconados en las sombras, esos eran los que de alguna manera apoyaban pero no terminaban de aceptarla como reina, mucho menos como pareja de Caìn, pero que sin embargo, de alguna forma veìan algo provechoso para ellos. Era mucha gente, pero Leila sòlo alcanzaba a ver a los màs cercanos puesto que la mayoría permanecía invisible ante sus ojos –Esto es hermoso..- elogiò a los hombres que había visto antes trabajando. Caminò tomada del brazo de su prometido rumbo al demonio que los unirìa, ella temblaba como una hojita frágil, pero sonreía brillantemente. Al llegar al lugar y con la cola del vestido llena de pètalos de rosa roja, se detuvo observando con creciente alarma a un par de humanos amarrados. Frunciò el ceño soltando a Caìn del brazo para mirarlo con enfado -¿Què hacen esas pobres personas aquí?..-gruñò escuchando los murmullos de que eran una ofrenda por su unión -¡No me voy a quedar aquí a ver como los matan!..- le dijo en un ataque de rabia, en ese momento y sin saber còmo lo había logrado, el gato gordo de Leila se restregó contra sus pies, bajò la mirada suavizando su temperamento y acariciò al minino ¡Por supuesto que estaría ahì! El gato negro era un fiel seguidor de la loba. Esperò pacientemente sin soltar su mirada enfadada de Caìn hasta que èste cedió a dejarlos ir y no sacrificarlos –La unión de dos personas no està relacionado con la muerte de otros y estoy segura de que esto estarà perfectamente bien sin sacrificios..- murmurò dejando que Lucifer se fuera a posar al lado del demonio que esperaba irritado para unirles.

-Gracias…- musitò màs tranquila, después se asegurarìa de que en efecto, aquellas personas se encontrarìan a salvo en sus hogares –Sì, podemos continuar…- le sonriò con ironía siendo distraída después por la música que sonaba. Girò el rostro buscando y agudizando el oído para encontrar la fuente, pero no la hallaba, todo un acontecimiento para ella. Aùn curiosa mirò a Caìn –Ahora me diràs que jamàs habìas presenciado una unión de demonios…- negó con la cabeza incrédula pues aquella distracción y las emociones que bullìan en su interior habían dejado atrás su enojo. Entrelazò los dedos con los de èl mirando con cara de interrogación lo que el demonio frente a ellos había empezado a recitar. No entendía nada, bien podría estar firmando su sentencia de muerte y ella no sabría jamàs. Prestò atención a la voz de su prometido que traducía simultáneamente y a grandes rasgos lo que el hombre decía, cosa que agradecía infinitamente. Aquèl, no era el mismo texto que siempre se escuchaba en las bodas, nada de “Estamos aquí reunidos para unir a este hombre y  a esta mujer en sagrado matrimonio”, por supuesto que no, aquello de “sagrado” era la palabra incorrecta, en el caso de ellos sería algo màs al estilo “En profano matrimonio”, cosa que le hizo sonreír, todo era lo contrario, pero no por ello dejaba de tener el mismo significado. Conforme se acercaba el final del texto, Leila estaba cada vez màs consumida e hipnotizada por lo que decía el pergamino, sobre todo por las últimas palabras de Caìn.

La loba se mordió el labio reprimiendo con todas sus fuerzas el sollozo que estaba a punto de dejar salir. Antes se había imaginado a sì misma diciendo “Yo Leila, te acepto a tì (nombre del novio) como mi legìtimo esposo a ojos de Dios y los hombres”. ¿Què se supone que tendría que decir ahora?. Se llevò la mano a la cara limpiando la traicionera làgrima que había logrado fugarse de sus ojos, pero de donde provenìa esa, continuaban llegando màs. Enseguida y sin nadie haberle indicado que podía hablar o pronunciar algo, Leila tomò a Caìn de las mejillas haciendo que su mirada se posara en la suya, ni siquiera le importaba que la gente a su alrededor considerara aquello incorrecto, ella no sabìa de protocolo en uniones demoniacas –No hay circunstancia, imposición o adulación que me haga renunciar a tì, no hay hombre ni mujer en esta vida, que pueda replicar negativamente o interrumpir esta unión, no hay ser en este siglo ni en mil ni en un millón, que pueda cegarse ante lo que siento por tì, porque tù eres mi camino, tù eres mi guía…- pegò la frente con la suya y en un susurro continuò –A umbra drag me, sunt obosit a lumina..- sonriò, sabiendo que Caìn tendría que ir a su acervo mental de idiomas para encontrar el significado de aquella última frase. Le soltò sin cortarse ni un pelo de llorar por la emoción, el viento soplaba salvaje, amenazaba con tirarles el mundo encima, pero Leila permanecía ciega y sorda ante aquello. Los àngeles y Dios mismo podría estar en contra, pero el mismo Dios les había dado algo a todos sus “hijos” y eso era el libre albedrìo. Leila estaba ejerciendo su derecho de decidir.

Mirò el anillo de serpiente enredado perfectamente en su dedo donde descansaba también su anillo de compromiso, algo extraño había pasado en ellos. Con la ceja levantada, notò el momento en el que la serpiente se unìa al otro anillo haciendo complicados nudos para terminar colocándose de forma que pareciera que el reptil custodiaba peligrosamente el corazón rosado, una advertencia para cualquiera que le mirara. Una vez que la serpiente se quedó inmóvil, Leila levantò la mirada escuchando aquellas bonitas palabras donde Caìn le ofrecía todo –Caìn, no necesito un reino, no necesito riquezas ni joyas, ni poder alguno, sòlo te necesito a tì..- dijo al tiempo que tomaba el anillo para ponérselo a èl en el dedo anular de la mano izquierda –Te ofrezco mi amor, mi alma, mi eternidad y mi pureza, te ofrezco mi fidelidad, mi rebeldía y muchos dolores de cabeza..-soltò una risa porque sabìa que los tendría al intentar controlarla –Te regalo mi eternidad, mi entrega y mi ser, no somos perfectos y te odio la mayorìa del tiempo, pero a partir de ahora, puedes pedirme lo que quieras..- terminò de meter el anillo –Esposo..- concluyò dando paso al demonio vestido de negro que sacaba una daga. Tomò la mano de Leila presionando el filo en su palma ocasionándole un corte lo suficientemente profundo para que sangrara. La loba dejó salir un quejido por el dolor, pero no hizo comentario alguno, aquel era el ritual y preferìa dar su sangre a matar a gente inocente. Un segundo después, el demonio tomò la mano de Caìn  repitiendo el proceso y juntò las palmas de ambos mezclando la sangre que se tornò de color negro. La unión de manos fue puesta sobre un cáliz de oro puro dejando que el lìquido cayera hasta tener lo suficiente para un par de sorbos. Leila mirò a Caìn intrigada apretando la maga de su saco, aquello era ligeramente molesto pues ardìa. Una demoniza cerca de ella, se acercò con una toalla para limpiarle la mano al igual que a Caìn, aquello sería un símbolo pagano para todos los demonios, algo con gran significado, pero que la loba no podría entender nunca. El cáliz fue levantado en el aire, el que fungìa como “sacerdote” bebió un sorbo pasándolo después a Caìn que también bebió, el rostro de Leila debía parecer un poema cuando fue su turno. Con mucho asco se acercò el recipiente a los labios y bebió alejàndolo casi al instante después de pasar la sangre caliente por su garganta.

Asì continuaba la ceremonia, con simbolismos y palabras que el demonio que los unió seguía recitando, sin embargo, Leila como buena rebelde, se pasò por el arco todo aquello que no entendìa y se alzò de puntillas para besar a su hombre con una intensidad arrolladora. Mordiò el labio de Caìn con suavidad dejando que su sabor le calcinara los nervios y provocara mariposas en su estòmago –Menta y fuego…-murmurò sobre su boca antes de separarse –Mi favorito..-sonriò alzando la mirada al cielo, alguien se encontraba  observando todo, un àrcàngel que dejaba transmitir con su mirada, todo el rechazo que sentían arriba por aquella unión, pero tampoco podían intervenir ya que sabían que en esas cuestiones no tenían jurisdicciòn. Leila se alzò de hombros sin dejar de mirar al rubio hombre, estaba segura de que èl podría sentir y saber todo lo que pasaba por la mente de la loba y ella se aseguró de dejarle claro que eso era lo que ella querìa en ese momento. 

Pronto, Leila tuvo que girarse hacia los demonios que habían acudido a presenciar aquella unión, el desplante de la loba por el arcángel le había sumado un par de puntos en la escala de simpatía y ahora, había màs gente que antes, al menos que Leila pudiera ver –Son demasiados..- comentó mirando al demonio de mayor rango después de Abrahel –Gracias…- dijo dedicándole una bonita sonrisa disculpándose por su ataque de rebeldía amorosa un momento antes y no dejarlo terminar el tìpico “puede besar a la novia”. Se agachò a tomar a su gato llenándolo de caricias y mimos, Lucifer le regresaba las caricias restregando su cabeza en el cuello de Leila –Oh pequeño, yo también te quiero…-susurrò aguantando su peso con un brazo tomando la mano de Caìn con su mano libre -¿Y ahora? ¿Què haremos? ¿Habrà comida?..-preguntò divertida -¿Los demonios bailan o algo asì? Pensè que se haría una fiesta o algo por el estilo.



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Re: Tentaciones (Leila)

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:16 pm

En ese momento mientras ella hablaba no podría explicar lo que mi rostro reflejaba de mi sentir, porque según esto yo no debía sentir amor por ningún otro ser, al ser un demonio estaba condenado a no sentirlo ni que alguien lo sintieran por mi, milenios han pasado que renuncie a todo eso por seguir mi propio camino y esta noche Leila me hablaba de nueva luz en mi oscuridad y que nadie podrá apartarla de mi sentí como si me hubiera salido finalmente con la mía ¿No que nunca iba poder conseguirlo si note amaba a ti y a tus leyes? era la pregunta que le lanzaba a ese ser supremo; ella renunciaba a todo aquello por lo que los humanos hubieran matado por obtener pensando que así obtendrían la felicidad de mi parte ademas que me entregaba su amor y alma incondicionalmente -Serán mi mayor tesoro- fue lo que respondí aceptando lo que ella me ofrecía sin embargo nunca reclamaría su alma como mía pues Leila sin duda merecía un lugar mejor que el infierno, acaricie su mejilla sonriendole sabia que estaba nerviosa y permití que colocara en mi dedo el anillo que nos identificaba como esposo -Esposa- terminaban lo que en la tierra podían llamar nuestros votos y a continuación se finalizaba el ritual con la aceptación de nuestra sangre haciéndonos uno, bebí de la copa mirándola solo a ella y se la entregue, me dio gracia ver que hizo gestos realmente se la había pasado haciendo esas cosas que no esperaba menos de la chica con la que había elegido casarme.

En su rebeldía se acerco a besarme antes que terminara el ritual, no tuve que moverme mucho y al contrario de la seriedad de los presentes, sonreí y respondí a su beso, ella lograba hacerme ver todo de otra forma llenándome de eso que llaman felicidad pero a la vez me preocupaba que se estuviera condenando al rechazo de los cielos, como yo y al igual que yo por seguir lo que deseamos con mayor fuerza que nos sobre pasa.

Todo era perfecto hasta que el gato gordo apareció llevándose de nuevo para no variar la atención de Leila pero no me importo era igual bienvenido pues tenia que estar aquí como el resto de los demonios que permitían verse a los ojos de  Leila que ahora es su reina, tomando la mano de Leila pasábamos en medio de ellos -Seran semanas de celebración, espero nos aguantes el ritmo- dije con un tono de broma a mi ahora esposa pues si algo le gusta a mis demonios son los excesos y la fiesta de nuestra unión podría durar semanas y semanas hasta que alguien los detenga -Su reina!!...-Les anunciaba a todos alzando la mano de Leila con la mia todos, victorioso como presumiendola y dándola a conocer al mismo tiempo, era lo que ellos necesitaban para aceptarlo ya sea con orgullo u orden de parte mía aunque aun faltaba la aceptación oficial en el infierno con los demás demonio y claro con la presencia de Belias hasta ahora mi heredero.

Había un gran banquete con carnes, frutas y mucho mucho vino en barriles ahí mismo en la playa, el lugar era de nosotros los demonios y algunos de ellos ya habían empezado a celebrar e invitaban a Leila a bailar con ellos y ellas al ritmo de la música alegre como ya dije les gustaba celebrar aunque sinceramente esperaba que no se fueran a los extremos con algunos pecados pues podían salir a relucir en la fiesta y de paso espantarme a mi joven esposa aun así por obligación eran muy respetuosos y cuidadosos con ella.

Seguía junto a Leila al pasar por un frutero tome unas uvas con mi mano libre y lleve un par a mi boca comiendo de ellas y otra con cuidado y cariño a la boca de mi prometida/esposa la notaba feliz y entretenida  con las ocurrencias de mis demonios los mas alegres del lugar -Quieres bailar?- Le mire relamiendo después mis labios, creo que ya podía conocer al Cain que suele divertirse al borde de la locura con sus demonios.



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Re: Tentaciones (Leila)

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:16 pm

Él no lo pronunciaba, no debía hacerlo, pero Leila lo intuía, lo veía en la mirada de su ahora esposo, no había recelo como antes, ahora había un brillo oculto por la lujuria y la posesión que siempre inundaban las profundidades de sus ojos cuando le prestaba atención a Leila. Ella no planeaba hacérselo decir en voz alta, no quería que el hombre que sostenía sus manos perdiera su esencia y si después tendría que arrepentirse de casarse, lo haría con la conciencia de que era inevitable que pasara, pero que ella había aceptado el paquete con todo y consecuencias. Consecuencias con las que tendrían que lidiar ambos en un futuro lejano, o eso esperaba.

Las leyendas contaban que una mujer lobo no podía enamorarse de cualquiera, pero cuando lo hacía era para siempre. La conexión le llamaban ¿Algún día la tendría ella con alguien? Soltó un suspiro desviando su atención por un segundo hacia el mar embravecido. Las olas en esos momentos eran atraidas hacia la tierra implacables y rebeldes. Fue entonces que sonrió, en efecto el agua era impredecible, pero siempre volvía por más, nadie podía mandarla y así era Leila. Nunca respetaba las reglas naturales. Tenía un alma pura y humana, lo cual le concedía el pase directo a los cielos, pero a pesar de ello, se encontraba deseando la tormenta del infierno en la que el rey de aquel lugar la reclamaba como su mujer. Avanzó por el pasillo iluminado tenuemente del brazo de su esposo. Sólo pensar en aquella palabra le hacía cosquillas en el estómago, a los pies de Leila avanzaba Lucifer moviendo orgulloso la cola, como si fuera él el rey de los demonios, protegía a la loba de cualquier amenaza y aunque sabía que no le harían daño estando Caín presente, simplemente mantenía los ojos abiertos -No pretendo coartarles su diversión, me alegra que quieran festejar, pero no creo aguantar "semanas"..- recalcó la última palabra enfatizando las comillas con los dedos -Pero lo intentaré..- dijo regalando sonrisas de aceptación involuntaria a los demonios a su alrededor. 

Leila volteó a mirar a Caín cuando sintió su cálida mano sostener la suya, le tomaba con firmeza, con autoridad y eso le llamó la atención. La piel de la loba se erizó completamente cuando los chiflidos y gritos de victoria se alzaban ensordecedores. Parpadeó desorientada por un momento, pero no tardó mucho en darse cuenta de lo que pasaba; Caín la había proclamado su reina y la del infierno. Sonrió tímidamente, jamás nadie la había mirado de esa forma, le hacía sentir desnuda y expuesta -Esto.. esto es..- dejó la frase inconclusa, no tenía palabras para describir lo que pasaba por su mente en esos momentos. Negó con la cabeza siguiendo el camino de velas y antorchas que les guiaban a otra parte de la isla donde estaba la comida, los pétalos de rosas rojas no dejaban de caer sobre ellos. Leila supuso que tendrían algo que ver con la pasion, los pétalos sustituyendo al arroz en la tierra que eran buenos deseos y abundancia. Algo innecesario puesto que ahí abajo, lo que sobraba eran lujos y excesos. Algunos hombres se acercaban ocultando sus pupilas negras adornándolas de un tono claro para lucir menos macabros al estar en su presencia. Le ofrecían pulseras, anillos, flores, comida, bebida y baile, algo que Leila tomaba con humor, puesto que algunos gestos, eran ligeramente gráficos refiriéndose al sexo. Una demoniza se acercó a ella con un cofre que parecía no tener fondo, en él, los demás depositaban sus regalos y tributos al rey y reina. Todos querían agradarle, todos querían subir de puesto y por supuesto, la mejor manera de llegar arriba, era teniendo la simpatía de Leila -Muchas gracias..-repetía una y otra vez depositando amuletos para la fertilidad y la lujuria. Una de ellas incluso se atrevió a colgar el amuleto en el cuello de la princesa. Aquello le abrumaba, pero permitía que la gente se acercara a hablarle, querían tocar y conocer a "la lumina". Soltó una carcajada cuando vió a uno de los demonios comer deprisa y metiendo carne a su boca como si no pudiera tener suficiente de ello -¿Cómo puede comer tanto?..-preguntó comiendo la uva que le ofrecía Caín, era refrescante.

Se acercó a la mesa tomando una copa, olisqueó el contenido buscando jugo de arándano. Sabía que no iba a faltar en esa celebración, Caín la conocía perfectamente. Sonrió cuando le ofrecieron una y bebió su contenido agradecida. Mientras terminaba el líquido asintió a la pregunta de su esposo/prometido, jamás lo había visto bailar y no perdería la oportunidad de presenciarlo -¡Por supuesto!..-respondió emocionada dejando la copa en la mesa. Tomó sus manos y los llevó a la parte de la playa donde habían hecho espacio para que pudieran bailar. La canción que comenzaba era alegre. Leila se balanceó suavemente entre los brazos de su prometido al ritmo de la música, la gente había comenzado a unirse también teniendo cuidado de no pisar el vestido de la loba. Subió las manos hasta llegar a los hombros de Caín, casi podía llegar a acariciar su cuello con los dedos, no dejaba de sonreír y sentirse afortunada por tener a su lado a un hombre al que le importaban los detalles y que estaba logrando que aquella noche fuera la más mágica de su vida -¿Cómo lograste hacer todo esto en tan poco tiempo? A mi me tomó bastante, inclusive con ayuda de mis damas y mis amigas..- había disminuido la velocidad de su baile para poder charlar con él de forma tranquila -Bueno, dejando a un lado que tienes un ejército de demonios que están bajo tus órdenes por supuesto..- frunció el ceño, no terminaba de creerse que estuviera pasando aquello.



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Re: Tentaciones (Leila)

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:16 pm

Tome la mano de mi prometida para bailar al ritmo de la música junto a otros demonios que hacían lo mismo comportándose a la altura de la princesa, era gracioso y sorprendente al igual para mi verles tratar de moderar su comportamiento sin embargo había uno que otro demonio que se delataba haciendo reír con sus acciones a Leila, yo reía con ella-Porque así son de incontrolables hasta dejados y obsesionados con los placeres como ves la comida es un placer sano para ellos?- terminaba con el tono de pregunta porque no podíamos saber si eso es sano realmente, seguí dando mis pasos de un lado a otro con Leila de la cintura y ella lentamente rodea mi cuello comenzado a escuchar cada vez más bajo el sonido de los instrumentos y concentrándome en su voz y sus palabras, ella hablaba y yo solo podía pensar en lo hermosa que se ve esta noche miraba como gesticulaba al hablar y sonreía perdido en sus labios, nariz y ojos, esos hermosos ojos de mi prometida tan puros y a la vez tan expresivos como su carácter rebelde -Disculpa?-moví ligeramente la cabeza como saliéndome de esos pensamientos antes de que Leila se molestara y pensara que no le ponía atención a nuestra charla, hacia memoria y relacionaba las pocas palabras que logre escuchar -Si, lo que pasa que deseaba sorprenderte y ellos como súbditos leales lo han armado todo para ti y para mi desde luego... no por ser demonios quiere decir que no puedan cumplir deseos agradables a la vista-Sonreí al pensar que de momento Leila parecía cambiar ciertas costumbres "en casa" pero no era así y no sería así todo el tiempo esto era temporal en lo que ella se familiarizaba con mis demonios, con el inframundo y su nuevo tipo de vida era lo mejor para ambos. 

Al bajar un poco la vista note uno de los amuletos que le habían dado a Leila de eso yo no estaba enterado pero me llamo bastante la atención el significado de este -Fertilidad?-dije mientras aun seguíamos en nuestro baile lento -Has pensado lo que quiere decir?-la mire levantando una ceja, no era yo quien lo decía eran mis demonios pero deseaba oír lo que pensaba ella, eso platicábamos cuando la música cambia un poco de ritmo a algo que podríamos definir más caribeño, mire a mis demonios eso no me enfadaba, me extrañaba de ellos pero insinuaban que deseaban poner más ambientada la fiesta por lo menos muchos de ellos ya lo estaban -prudencia demonios-vacilaba con ellos pero ni siquiera se acercaba a una advertencia, fingíamos mantener el orden pero algo me indicaba que necesitaría más que eso para controlarles -Sabes bailar este ritmo?-pregunte a Leila tomando una de sus manos y la otra mía en su cintura -Es un baile algo sensual lo bailan al sur de Zarkaros en una hermosa playa y luna aún más hermosa que esta, deberíamos ir unos días cuando se pueda- comentaba a mi esposa no sabía si conocía todas las islas a su edad pero pensaba en esa posibilidad de recorrerlas juntos cuando pudiera desocuparme de los asuntos del rey; entonces comenzaba a guiarla para que bailara conmigo aquella canción, no lo hacia nada mal incluso me habia quedado boca abierta mirandola moverse mientras las demonias le mostraban algunos pasos sencillos los cuales se miraban mejor en Leila.



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Re: Tentaciones (Leila)

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:16 pm

Leila tomó nota de cada cosa que veía, supuso que al ser la esposa del rey de los demonios debía comportarse de la forma en que todos esperaban. Sonrió a todos mientras bailaba al ritmo de la música, algunos buscaban llamar su atención con movimientos que le parecían graciosos. Ellos dos, loba y demonio eran el centro de todas las miradas y aunque a ella no le agradaba ese tipo de atención, se encontraba realmente cómoda -Espero que no intenten hacer concurso de algo así, dicen que como mucho, pero la verdad algunos me sorprenden..-dijo significativamente mirando a un demonio que no se había molestado en ocultar sus cuernos y se metía la comida a la boca como si no pudiera tener suficiente. Alzó las cejas regresando la mirada a Caín que le sostenía de la cintura y tuvo que reconocer que era una sensación que le gustaba, el calor que desprendían sus manos se filtraban a través de su vestido blanco y de alguna extraña forma, eso le tranquilizaba. Clavó la mirada en la ajena convirtiendo aquel pequeño espacio en el que bailaban, en una burbuja donde sólo estaban ellos. Sonrió cuando notó que Caín había estado perdido en algún pensamiento afianzando su abrazo para hacerlo de alguna manera volver al presente. La mejilla de Leila se pegó al pecho de él escuchando y sintiendo la vibración de sus palabras -Aunque no hubiera banquete y velas sería hermoso...- murmuró -Pero esto es más de lo que esperaba..- levantó la mirada separándose ligeramente -Por favor, asegúrate de agradecerles de la forma apropiada, yo no sabría hacerlo..-frunció el ceño dejando de bailar -Tengo muchas cosas que aprender..- dijo como reproche a sí misma, si hubiese estado más pendiente de conocer a su esposo, todo sería más fácil, sin embargo, no iba a cambiar el pasado ni como se habían dado las cosas entre ellos, así era perfecto y tampoco planeaba cambiarlo a él, después de todo comprendía que era la máxima autoridad entre las sombras y el pecado.

Leila bajó la mirada hacia el amuleto que colgaba sobre su pecho, en realidad había recibido tantos obsequios que no se había puesto a pensar en el significado del que traía en el cuello -¿Cómo?..-preguntó soltando sus manos para tomar el diminuto dije entre sus manos. Pensó por un momento sus palabras y abrió la boca para luego cerrarla ¿Qué se supone que debía contestar a eso?. Soltó un suspiro observando meticulosamente el curioso objeto, la loba supuso que los demonios de Caín querían tener un heredero que fuera el seguro para ligar la tregua entre el reino de Erebo y el del inframundo -Supongo que tienen algo que decir discretamente con eso ¿No crees?..- sonrió de lado, dejando de lado el tema, eso sería algo que hablarían ellos en privado y sin tanto demonio provocador alentándolos a consumar el matrimonio. Leila sabía que por obligación, una reina debía darle descendencia a su rey, pero tan sólo pensar en el tema de la noche de bodas, le ponía nerviosa en el sentido de que una: no tenía nada de experiencia y dos: seguramente estaría muerta de miedo en aquel momento como para saber qué hacer. Sonrió nerviosamente ajustándose al cuerpo de su esposo para bailar algo que jamás en su vida había escuchado. Era un ritmo movido, rítmico y algo que exigía tener conocimiento previo para poder realizar un performance decente -Me encantaría ir a ese lugar, parece mentira que nací aquí y no conozco ni la mitad de Erebo..- bajó la mirada para observar los pies de Caín y poder mover los propios al ritmo,inclusive algunas mujeres se acercaban a guiarla tomando sus caderas haciendo con ellas círculos cerca del cuerpo de su marido, sin embargo, fallaba provocando que soltara carcajadas de diversión -Esto es divertido..-comentó sintiendo como la demoniza que respondía al nombre de Gomory, casi la montaba sobre la pierna inclinada de Caín para que pudiera bailar correctamente, al cabo de unos minutos, la loba tenía bien dominado el movimiento e incluso se había detenido a aprender algunos otros pasos. 

Cuando se cansó de bailar, Leila miró a Caín, el fuego de la hoguera hacía que los ojos de su esposo se tornaran de un color violeta que le quitaba el aliento. Acarició su rostro y dejó un pequeño beso en sus labios -Gracias por todo.. simplemente no tengo palabras para decirte lo mágico que ha sido todo..-murmuró echando un vistazo a los demonios que seguían con la fiesta que se notaba, estaba en pleno apogeo, sin embargo, deseaba un poco de calma para normalizar su mente -Ven, camina conmigo..-dijo tomando dos copas y una botella de vino tinto dulce. Avanzó por la arena dejando sus zapatillas al cuidado de algún demonio que pasaba dirigiéndose al mar donde el agua iba y venía apacible. Dejó la botella en la orilla y se acercó al agua metiendo los pies en ella para después girarse hacia él buscando que la acompañara.



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