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Rosas nieve y sangre

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Rosas nieve y sangre

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:17 pm

Tras la presentación oficial del compromiso de su hija con Cain se había tomado su tiempo para darle la oportunidad a esta de volverle a ver. Realmente no le veía sentido alguno ya que había quedado más que dicha su postura durante la fiesta aun así estuvo dispuesto a cumplir su promesa.

«Estoy dispuesto a escucharte ¿y tú?» Fue la nota que le mando a su hija horas antes del encuentro que tendrían.

Esta vez no había ceremonia en su entrevista tan solo una cita en su habitación para poder gozar de cierta intimidad y evitar que los gritos cargados de acusaciones de Leila fueran escuchados por todo el castillo. Había tenido incluso el cuidado de sincronizar las actividades de los empleados del castillo para que ninguno estuviera cerca de la zona. Los trapos sucios se lavan en casa, nunca en público.

La habitación olía fuertemente a flores frescas que habían traído desde los jardines, unos enormes jarrones llenos de rosas blancas con el filo de los pétalos teñidos en rojo, las rosas apenas y estaban abiertas pero desprendían un fragante aroma que no resultaba desagradable para los sentidos. Amshel disfrutaba de llenar su cuarto con flores debido a su fragilidad y escaso tiempo de vida que le recordaba al vampiro la fragilidad de los humanos y a aquellos que se dejaban dominar por sus pasiones. El frio viento de la tarde noche se colaba por entre las cortinas y los enormes ventanales abiertos que daban hacia uno de los patios privados.

No consideró necesario, en esta ocasión, mandar a un soldado por Leila ya que estaba prácticamente seguro que ella en cuanto residiera su mensaje vendría directo a él, de forma tan rápida que ni si quiera sus pies llegarían rozar el suelo, su enojo era un motor muy poderoso en estos casos que se podía echar en marcha con cierta facilidad. Y vaya que él había dado suficiente cuerda a ese motor sobre todo después de la charla que habían tenido días antes de que él partiera.

Para ahorrarse otro problema incluso, en esta ocasión por delicadeza y deferencia a ella, había comido antes de recibirla y el perfume de las flores era lo suficientemente fuerte como para ocultar cualquier rastro de olor a sangre o comida que hubiese quedado flotando en el aire tras la comida. Sobre la cama además se encontraban dos cajitas una de ellas tenía un bonito lazo  rosa y la segunda de mayor tamaño también tenía varios agujeros.

Levantó la cabeza al escuchar el golpeteo de los pasos que se aproximaban con cierta rapidez hacia sus habitaciones. Por costumbre hablo permitiéndole el paso aunque casi al mismo tiempo la puerta se había abierto dejando pasar a Leila, el mayordomo y su acompañante esperaban detrás de la joven, el rey tan solo les sonrió y les indico que podían retirarse con un pequeño adema.

—Buenas noches querida ¿Te trataron como deberían?— Le regalo una sonrisa mostrándole los colmillos al ver el espíritu combativo reflejado en sus brillantes ojos. Casi podía jurar que en esos momentos lo único que realmente deseaba la loba era arrancarle la cabeza y aquello no pudo parecerle menos que gracioso dadas las circunstancias—Solo he cumplido con mi promesa en parte. Lo que ha sucedido es algo que debes entender o ¿Me molestaras explicándotelo? Eres una princesa naciste por lo tanto con ciertas obligaciones y debes realizar determinados sacrificios, ningún alto noble se casa por amor sino por practicidad que te quede claro antes que comiences a bombardearme con tus quejas.

Acortó la distancia que les separaba quedando a medio metro de ella sin dejar de mirarla a la cara, Leila había madurado bastante desde la última vez que la vio pero esperaba que aun conservara esa lengua tan viperina que le había caracterizado. — En nuestro último encuentro hablaste sobre el bienestar de otros, pues bien trabaja por ello junto con Caín ¿Tampoco tengo que recordarte quien es él, cierto? Todo en esta vida es relativo no hay blanco o negro como los ángeles y demonios se empeñan en hacernos creer sino perspectivas y si eres lo suficientemente lista trabajaras en crear esa perspectiva favorable con él— Con un ademan le señalo las cajas que había en la habitación. En la primera había una muñeca, esta era una burla por lo que había sucedido en su último encuentro,  y en la segunda un cachorro de lobo gris que le serviría de compañía— Te había prometido algo. Son tuyos, cuídalos como debe hacerlo una dama.



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Re: Rosas nieve y sangre

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:17 pm

Recibir la nota de su padre habìa sido el detonante de la furia de Leila, no sòlo se habìa marchado como si nada, dejàndola muerta de miedo a expensas de ser encontrada por los rebeldes, sino que ademàs, su regreso habìa sido acompañado con un gran y espantoso "Te vas a casar" ¿Podìa ser aquello màs frustrante?. Rompiò la nota en pequeños pedazos antes de lanzarlos a las chispeantes llamas de la chimenea de su habitaciòn, tomò unas zapatillas bajas, ni siquiera mirò su reflejo antes de salir, traìa el cabello suelto pues habìa estado cepillàndolo. 

Abriò la puerta de un tiròn y caminò con furia por los pasillos del castillo, esta vez nadie habìa tenido que ir a por ella, en ese momento, lo que ella màs deseaba era ver a su padre -Oh, esto lo vas a pagar querido padre, lo haràs...- musitò apresuràndose a llegar a sus aposentos. Se diò cuenta de que iba casi corriendo cuando se detuvo frente a la pesada puerta de madera -¡Vengo a ver a mi padre!..-explicò con los ojos brillantes de enfado, si le buscaban le iban a encontrar -¡No me interesa si me deben anunciar primero!..-gritò empujando a los hombres que fallaban en su intento por detenerla. Finalmente abriò la puerta con fuerza, se parò delante del rey con los brazos cruzados retàndole a que la desalojaran de ahì. Soltò un sonoro gruñido al ver sus colmillos, el instinto le gritaba y en efecto, sòlo querìa arrancarle la cabeza de una mordida. Pero esperarìa, no podìa lanzarse sobre la mesa para lograr su cometido, por supuesto que no, èl tendrìa que acercarse a ella en algùn momento y entonces podrìa gritarle con comodidad -¿Que si me han tratado bien?...-se burlò, sus ojos ya no eran las grises gemas de siempre, ahora tenìan un brillo azul metàlico que anunciaba lo peligroso que era mantenerse cerca -¡Por supuesto que me trataron bien! ¡Era lo menos que podìan hacer despuès de tenerme todo el rato encerraba con llave en la habitaciòn!..-reprochò al tiempo que el mayordomo cerraba las puertas -¿Y no pudiste haberme dicho al menos que me ibas a casar ya? ¿Por què demonios esperaste hasta la fiesta para decirlo? ¿Para que no pudiera negarme frente a toda esa gente? ¡Pues me niego ahora!...- le señalò con el dedo acusadoramente mientras se acercaba, entre màs hablaba Amshel, màs ganas de lastimarle querìa ella. Abriò la boca cuando mencionò a su prometido, otro cabezota que le habìa ocultado quièn era, ni tiempo habìa tenido de conocerlo cuando se enterò que serìa su marido.

Vencida por sus impulsos, Leila levantò la mano y le propinò una sonora bofetada -Eso fue por todo lo que me haz hecho...- le empujò -¿Esperas que Caìn se vuelva un benefactor de la humanidad y de la gente inocente?..-negò con la cabeza -Si èl es todo lo que esperas de un aliado ¿Por què no te casas tù con èl? Quizàs èl te de màs satisfacciones que yo y entiendo mis responsabilidades coo princesa, pero no tu falta de pantalones para comunicarte con tu hija...-se encaminò a la cama y tomò la caja con el listòn rosa, la abriò furiosamente y cuando viò la muñeca no pudo hacer otra cosa sino lanzàrsela a la cara, Amshel se burlaba de ella y de los pequeños niños que tuvo que asesinar en su encuentro anterior-¡Eres un maldito cerdo egoìsta y burlòn sediento de poder! ¿Pero sabes què? Algùn dìa todo esto se va a terminar y entonces, estaràs màs solo que un perro callejero...-le gritò tomando la segunda caja con cuidado, sabìa lo que dentro habrìa puesto que el aroma del cachorro le habìa llegado incluso antes de haber entrado. Abriò la caja y cargò al minùsculo animal entre sus brazos mirando a su padre, si el golpe no le habìa bastado, una mordida suya quizàs lo harìa.



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Re: Rosas nieve y sangre

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:17 pm

—En gran medida si, te habías estado negando a todos los compromisos que te proponía desairando a cada nuevo posible prometido que te traía. Podías haber escogido fácilmente por tu cuenta a uno de ellos pero te negabas— No podía evitar sentir la fuerte descarga de adrenalina recorriendo su cuerpo a ver como ella se exaltaba cada vez más y más. Leila era simplemente una olla a presión que estaba por explotarle en la cara y este en vez de temerle alimentaba con diversión el fuego. Por su parte mientras que la loba era fuego y no paraba de echar chispas por los ojos el vampiro se mantenía frio y ecuánime sin que ninguna emoción se pudiera denotar en sus facciones— Eso me obligo a tomar ciertas medidas. Además Caín es un buen partido para ti.

Esta vez fue su turno para echarse a reír, en vez de contrariarse, ante semejante comentario no tanto porque hubiese tenido el coraje de abofetearlo por primera vez en su vida, ni mucho menos por la tibia sangre que se derramaba por su mejilla tras el violento golpe manchando la blancura de su piel y su ropa, la herida al fin y al cabo no tardaría demasiado en cerrarse por lo que no era importante. Lo que le hizo reír fue su siguiente comentario, él no podría esperarse eso, la sola idea de ver a Caín como benefactor de la humanidad no solo era suficientemente bizarra como para ser un excelente chiste sino que al mismo tiempo le daba un poco de contrariedad. —No querida eso es lo que tu esperarías de un matrimonio o es que debo de recordarte nuestro anterior encuentro y todas las amenazas que me lanzaste sobre el poder de tus encantos— Además que la menor de sus hijas siempre tuvo un instinto más humano, por llamarlo de alguna cosa, que suponía que se debía al hecho de llevar en la sangre la marca del lobo. Los lobos son una manada y actúan bajo el principio del grupo a diferencia de los vampiros.

Una idea bastante extraña y divertida, que no por ello dejaba de ser repulsiva, paso por su mente ya que de tan buen humor se encontraba no pudo evitar imaginarse así mismo en el papel burlesco que le había sugerido Leila. —Desgraciadamente no soy su tipo pero por fortuna parece que tu si lo eres y deberías apreciarlo mira que parece que tiene más paciencia que yo mismo para contigo.— La sonrisa sardónica seguía bailoteando en sus labios sin importarle mucho la fúrica apariencia de su hija o sus constantes ataques. Había que enseñarle a distinguir que en cuanto a estrategias militares todo era válido—Si piensas eso no parece que lo entiendas.

Ahora fue el turno de esquivar la muñeca que le había comprado y que Leila le lanzo a la cara, podría ser fuerte y rápida pero él era sin duda más y tan solo basto que se inclinara un poco para que evitara el golpe directo. —Leila solo has dicho una cosa de verdad— No hubo tristeza, solo la seguridad en lo que decía conforme iba caminando hacia donde se encontraba su hija.  Ni siquiera hizo el menor intento por tocarla tan solo se detuvo a su lado y le miro de reojo antes de girar sobre los talones y agacharse un poco más hacia ella— No te has dado cuenta que ya estoy solo. La soledad que pregonas siempre ha sido mi compañera y la he abrazado como única constante en mi vida ¿Lo entiendes? No hay nada nuevo.

Para llegar hasta el punto en el que se encontraba era más que lógica su declaración. Se había dicho a si mismo que no necesitaba nada más que su propio empeño para tener lo que deseaba y que le hacía feliz que en este caso es el poder. Por ende todos aquellos, incluso con quienes compartía lazos de sangre le resultaban indiferentes porque nunca había establecido verdaderos lazos con ellos viéndoles más que humanos como unas herramientas para conseguir llevar a cabo sus planes.

Le acaricio la mejilla bajando por el cuello hasta el cachorro que tenía en las manos rascándole la cabeza a este último en un gesto cariñoso— Yo soy la soledad. No importa si tengo o no poder, al final nada de eso cambiara lo que soy, soy la muerte la única constante— Sus palabras se habían vuelto casi un murmullo cuando termino de hablar. Le abrazo estrechándola con fuerza como si deseara compartir con ella no solo un poco de lo que era su dolor y su frio sino también de robar su fuerza—Un vampiro solo puede dormir y permanecer cuerdo estando despierto por tanto tiempo cuando ha dejado de lado al mundo y abrazado su soledad.

Se separó de ella acariciándole la mejilla con los nudillos y le regalo una de las pocas sonrisa puras que le había dado a alguien en toda su vida— Te pareces mucho a tu madre, ella tampoco se callaba por más que lo intentaba— La máscara de hielo volvió a cubrir sus facciones tras haber admitido por un instante algo semejante a la debilidad. Se separó de ella como si su presencia le molestara hasta quedar a unos metros de la loba—Querías algo vivo y que se pareciera a ti. Cuídalo. Si tienes alguna otra queja aprovecha que he dejado mi agenda libre para ti.



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Re: Rosas nieve y sangre

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:17 pm

-¿Y tù por què crees que me he estado negando hasta ahora?-preguntò como si aquello fuera obvio hasta para un bebè -¿No lo sabes?..-sonriò -¡Porque me gusta mi libertad!- gritò -No tienes ni la màs puñetera idea de lo que pasa con tu hija..-negò - A diferencia tuya, yo sè lo que es el amor ¿Tù que me haz enseñado? ¡Todo lo que no quiero ser!...- escupiò las palabras con saña, le miraba con odio en estado puro -Oh claro.. ¿Un buen partido para mì o para tì? Porque tù nunca haces algo de buen corazòn, mucho menos cuando las cosas se relacionan conmigo..- le señalò y estampò su dedo un par de veces en el pètreo pecho de su padre, le causaba satisfacciòn ver la sangre corriendo por su mejilla.

En ese momento deseò poder desgarrarlo, estaba presionando tan fuerte su paciencia que quizàs no tardarìa mucho en perder los estribos. Soltò una risa ¿Lo que ella esperaba? -No querido padre, yo ya no espero nada de nadie, todo el mundo es doble cara y todo mundo trabaja para beneficio propio, dejè de esperar muchas cosas de tì y de todos hace años..- la mirada de la loba no perdìa contacto con la del vampiro -Y es que tù no puedes ver mis encantos en acciòn, el dìa que desee emplearlo, ten por seguro que tendrè lo que quiera, incluso a Erebo con un batir las pestañas al hombre correcto..-  sonriò alzando la mano para tocar la mejilla por la que corrìa la sangre -El tìpico problema de los hombres es que piensan con su miembro y no con la cabeza..-dijo suavemente acercàndose hasta su oìdo -¿Nunca has pensado lo que los hombres parecen hacer y lo que dan por tener entre sus sàbanas a una chica virgen? El deseo de ser el primero e instruirlas en el arte del sexo los corroe, los enloquece-murmurò deslizando la mano ensangrentada por el cuello de su padre hasta llegar a su pecho dejando la sangre embarrada, una visiòn bizarra pero quizàs hasta cierto punto eròtica -Les trastorna la mente hasta niveles insospechados, desear, poseer, marcar..- riò y se separò dejando al cachorro en la cama, de verdad esperaba que el lobito se cagara ahì mismo.

Buscò una sàbana o algo con lo que poder limpiarse y lo hizo -Las personas estàn condenadas a buscar compañìa toda su vida, hoy diràs que no la necesitas y que eres un solitario, frìo y muerto hombre...-se girò sentàndose, le abrazaba y no hizo nada por alejarlo, estaba jugando con èl y con las palabras, muy tìpico de ellos. Cuando le soltò, suspirò dejàndose caer a la cama bocarriba con el cachorro sobre su pecho, era diminuto y hermoso -Pero ya puedo verte deseando poseer a una mujer para hacer uno de tus experimentos o sòlo buscarla por placer, dudo mucho que masturbarte solitariamente por las noches sea muy divertido ¿Verdad papi? ..- se burlò -Entonces no te gusta la soledad, hasta para masturbarte necesitas de tu mano..- se carcajeò, en aquel momento lo que menos hacìa era mantener el decoro, querìa molestar a su padre de cuaquier forma que pudiera.

-Nunca podràs abrazar la soledad por completo, esa necesidad que tienes de poseer y controlar lo que tienes alrededor lo deja claro, no sabes què hacer con tu vida y lo ùnico que parece funcionar es hacerle creer a todos que sì manteniendo el poder..- chasqueò la boca negando -O quizàs la tienes tan bien abrazada a tì que temes que se te vaya de las manos tal como se fue mi madre.

Levantò la mirada mantenièndose aùn acostada, jugueteaba con el cachorro pero no perdìa de vista al rey, hablar de su madre era algo doloroso para ambos y lo sabìan, pero si èl la utilizaba para herirla a ella, Leila harìa lo mismo puesto que sabìa a ciencia cierta que Amshel Abaddon habìa amado a Camille màs que a muchas cosas -Creo que entonces me viene de herencia...- se alzò de hombros, no recordaba mucho a su mamà pero sabìa que era bondadosa, rebelde y boca floja igual que ella -Si empezamos con las quejas no termino nunca..- dijo con un toque dramàtico y burlòn en la voz -Podrìa persuadirte para que canceles esa boda, serìa màs fàcil para ambos y es un gasto innecesario..- sugiriò-Oh, y hablando de boda, deberìas considerar poner seguridad en las bardas del castillo, es demasiado fàcil que alguien se brinque...- se puso una mano en el mentòn pensativa -Y me gustarìa màs postre en la cena, nunca tengo suficiente de eso, odio tener que escapar a buscarlo en las afueras del castillo..-mirò al techo -Digo, al fin y al cabo ustedes sòlo chupan sangre, yo si tengo que alimentarme bien...-decìa puras tonterìas y hasta cierto punto còmicas, pero querìa saber còmo reaccionaba su padre a los cambios de actitud -Quizàs si me cambias al prometido por uno que yo desee pueda considerar ser una buena hija- levantò las cejas una y otra vez de la misma forma en la que habìa aprendido de Belias, ella iba a tener lo que querìa sì o sì.



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Re: Rosas nieve y sangre

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:18 pm

Le dejo decir y desahogarse todo lo que deseara, al fin y al cabo la decisión estaba tomada y no habría vuelta atrás. Sin embargo levanto una ceja al escucharle hablar sobre la forma en la que se refería y se comportaba con respecto a ella.—¿Realmente crees que no he amado?— Tenía ganas de echarle en cara mientras se reía de que ella era su consentida, después de todo a nadie más le pasaba las escenitas que Leila le hacía cada vez que se encontraban, a nadie más le soportaba que le levantara la voz de esa forma con nadie más tenía una relación tan visceral, con el resto de la familia pese a tener una relación agresiva y tensa también se trataban con un frio mortal quizás producto de su raza pero con Leila era más humano y eso le asustaba un poco ya que creía haber matado esa parte suya.

—Me alegra escuchar que te has vuelto más sabia pero también que has caído en tu propia trampa volviéndote lo que no querías ser— ¿El hombre correcto? Creía que los hombres que tenían el poder realmente se dejarían guiar solo por el impulso del deseo. Le sonrió divertido sin perder la paciencia, Leila era hermosa pero le faltaba sagacidad y este era un claro ejemplo de ello, aun no estaba lista— Mi pequeña niña hay cosas que te deberías guardar o pierden efecto, en especial cuando las andas pregonando ¿Crees que el hombre “correcto” no se enteraría de tus intenciones si tienes tan poca sutileza?

Sin embargo se tensó al sentir el toque de su mano, aquel gesto tan propio de Leila, su madre, cuando se peleaba por cualquier cosa y la loba siempre terminaba saliéndose con la suya. Se mordió la lengua para no llamar a la madre al ver a la hija pero era tan difícil cuando ella no solamente era parecida sino que duplicaba con facilidad la belleza de su madre y conforme se hacía mayor el parecido se acentuaba más y más. Sin quererlo del todo inclino un poco la cabeza buscando el calor de su mano. Ni si quiera estaba seguro de escucharla y su agarre se tornaba más fuerte, las ganas de beber su sangre de márcala y perderse en esa boca que lo único que hacía era maldecirlo comenzaban a dominarle.

—Te equivocas no todos prefieren a las vírgenes, son frígidas y no muy divertidas— Contesto aspirando una bocanada de su perfume al tenerla tan cerca. Por instinto se pasó la lengua por los labios y apretó los puños, sería tan fácil morderla y terminar de una vez por todas con semejante agonía. — Es mejor, para ellos, cuando ya no necesitan enseñar sino que se complementan para disfrutar del momento—Se preguntó a si mismo que clase de hombre era y no supo responderse por más que lo intento, de hecho dudo que hubiera respuesta— Si basas en ello tu poder te diré que solo la puedes perder una vez y también puede ser arrebatada.

Había conocido demasiadas historias de ese tipo como para no tenerlas en cuenta, las chicas vírgenes y ambiciosas no habían sabido hasta que momento parar y enloquecido pretendiente terminaba por tomar a la fuerza lo que le fue ofrecido a cambio de su ayuda, apoyo o cualquier otro beneficio.

Se alegró enormemente cuando ella se separó llevándose consigo la nube toxica de su perfume que le impedia pensar con coherencia. —Vuelves a confundir término. La soledad no está peleada con el placer, la diferencia es que el placer que le acompaña no se arraiga en el cuerpo. Es solo diversión o necesidad como quieras verlo— Se sentó en la cama al lado de ella mirándole de reojo. 

Se preguntó si Leila tenía idea de lo que estaba haciendo y con quien lo estaba haciendo, por sus palabras diría que sí pero la duda seguía latente al verla como su niña no como una mujer madura y seductora.— No pienso volverme un ermitaño. Suficiente soledad de ese tipo tendré mientras este durmiendo como para comenzar ahora.— La tentación fue mayor y estiro una mano acariciándole el brazo subiendo lentamente hasta su codo y volviendo a bajar. Se detuvo abruptamente al escuchar lo último.

La pérdida de Leila había sido un duro golpe para él, de sus tres esposas fue la que más amo porque le hacía sentir vivo de una forma inimaginable. Sus ojos se volvieron dos lagunas estériles donde se podía leer la fragilidad de su alma si es que le veías de frente, se alegró de que Leila no pudiera verle de esa forma en tales circunstancias. Aun así había usado una espada de doble filo y sus dedos sobre su tersa piel solo le confirmaban lo que ya sabía.

—¿Te puedes callar de una maldita vez?  ni si quiera muerta me dejas en paz— Se giró hacia si hija apresándola con su cuerpo contra la cama. No veia a su hija sino a Leila, la madre, la loba siempre había podido poner patas arriba su mundo con una facilidad sorprendente y la forma en la que Leila le había hablado saco a flote muchos de los más oscuros recuerdos del rey. Aparto al cachorro sin detenerse en mostrarse cuidadoso, en esos momentos no era completamente dueño de sí mismo y dejo que un solo impulso le marcara.

Amshel tomo sus labios apretándole las muñecas para evitar que se moviera. A diferencia del beso anteriormente compartido este era mucho más demandante y pasional, abarcaba toda la boca y arañaba con los dientes, era el beso de un amante necesitado, de uno que ha guardado demasiado tiempo y no puede esperar más.—¿Por qué lo haces? Dime ¿Por qué?— En su mente la pregunta tenía sentido y seguramente otro significado, él le preguntaba a su esposa por qué le tentaba sabiendo que le dejaría de nuevo sumido en las tinieblas. Dejo de presionar sus muñecas y con las puntas de los dedos subió por sus brazos hasta su cuello y de ahí hasta su pecho que apenas y rozo los tiernos pezones con los nudillos. Levantó ligeramente la cara y se hundió en su cuello arañándole la piel y clavando ligeramente los colmillos hasta hacer brotar la tibia sangre que lamio y chupo.— Leila— El sabor de su sangre no era el de Leila su esposa por mucho que se pareciera.

Se enderezó completamente, sin liberarla del todo, y le aparto cariñosamente los cabellos de la cara sin dejarle de sonreír con una mezcla de ternura y ansiedad mal contenida. Con la punta del índice desdibujo las formas de su rostro y volvió a besarla pero esta vez fue dulce, como una promesa infantil, en su mente se dijo que tenía que alejarse de ella y evitar esa clase de encuentros o realmente podría el mundo a sus pies.— Siento haberte lastimado— Aunque la herida no era profunda y no tardaría en sanar.



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Re: Rosas nieve y sangre

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:18 pm

Ladeò el rostro, que sòlo se estuviera burlando de ella no ayudaba en nada, sobre todo cuando querìa hacer creer a los deàs que lo que decìa era la verdad, que habìa amado a alguien màs que no fuera èl mismo -Realmente lo creo padre, tienes una interesante forma de demostrar tus sentimientos...- le mirò divertida haciendo notar que arruinarle la vida a otros no es la manera de demostrar "cariño" a alguien. Sonriò, sabìendo que en esos momentos la estaba comparando con su hermana y la facilidad que esta tenìa para abrirse de piernas con el objetivo de tener lo que desea -Creo que te equivocas papi, de hecho soy todo lo contrario a lo que pareces creer que me he convertido...- la habitaciòn se llenò con el sonido suave de su risa, era como si fuera una pequeña de nuevo contando a su padre alguna travesura realizada-La cuestiòn aquì es que...- mirò a los lados y agudizò el oìdo para asegurarse que no hubiera nadie escuchando a hurtadillas -No intento ser sutil, quiero que el "hombre correcto" se entere y que arda en un profundo deseo de competir por poseerme a pesar de saber mis intenciones...-dijo acariciando con dulzura el pètreo pecho de su padre -Sin embargo, aùn sin saber quièn, sòlo ese hombre se va a lanzar por ello, puede ser mi prometido, o cualquier otro..- sus ojos brillaban mofàndose de èl -Estoy dispuesta a esperar, tù mismo lo haz dicho, sòlo hay una primera vez para las chicas y quizàs no sean muy divertidas "segùn tù", pero hay una enorme cantidad de "otras veces" en las que los hombres solitarios como tu querido y amado padre quieren tener el privilegio de educar a la "frìgida" a su gusto y su placer.. 

Cuando se sentò en la cama le mirò -¿Estàs seguro de que la frìgida virgen es aburrida? Los hombres que me miran cuando paso quizàs no comparten tu visiòn- arqueò la ceja haciendo evidente que èl tambièn formaba parte de esa generalizaciòn, sin embargo, no quiso ponerlo en palabras, no habìa necesidad, habìa notado su pequeño estremecimiento al poner la mano en su mejilla y aquel ìnfimo gesto de aceptar su calor -La satisfacciòn del placer conlleva la bùsqueda de compañìa, no està peleado con lo dicho, sea por necesidad o diversiòn, buscas con quièn satisfacerlo ¿Estoy mintiendo ahora?- le sonriò notando que se habìa sentado a su lado -Y si no piensas volverte un ermitaño ¿Por què abrazas tan fervientemente la idea de hacerme creer que amas tu soledad y que no necesitas a nadie?-las preguntas de Leila eran exasperantes, pero no podìa dejar de hacerlo, Amshel parecìa incòmodo con la idea y eso era lo que le impulsaba a seguir.

Parpadeò confundida cuando le hablò de esa manera, el rey jamàs perdìa la postura, jamàs maldecìa ni alzaba la voz, siempre se habìa mantenido como un ser estòico al que nada le afectaba, para fortuna de Leila, habìa encontrado un punto fràgil en la màscara de rudeza que su padre solìa portar, para su mala fortuna, no habìa previsto que se volviera a atacarla de una forma tan pasional, probablemente fue ahì cuando notò que en efecto, habìa amado a su madre mucho màs que a ninguna otra persona. Podìa sentir la dureza del cuerpo del rey por todas parte. Hacìa un segundo estaba sentada con su cachorro en el regazo y al siguiente estaba tumbada sobre la cama de forma poco convencional, cualquier persona que entrara en ese momento pensarìa que estaba ante el preàmbulo de un acto pasional de dos amantes que compartìan el lecho a escondidas de los demàs. Su mirada se dirigiò hacia el sonido del pequeño lobo chillando por el golpe en el suelo, sus manos intentaron safarse del agarre -¿Papà?..-susurrò contra sus labios de forma alarmada, habìa visto el vacìo de sus ojos apenas un instante antes de que se le lanzara encima, temìa que le hiciera daño, sobre todo porque podìa sentir sus filosos colmillos arañàndole la boca -¿Papà què estas haciendo?...- gimoteò asustada, su cuerpo se retorciò buscando una salida, pero entre màs fuerza utilizaba ella, màs presiòn era ejercida por el vampiro -¿Hacer què? Papà, me estàs lastiman....- detuvo sus palabras cuando sintiò las suaves caricias en su pecho y antes de sentir el dolor punzante de los colmillos de su padre enterràndose superficialmente en la delicada piel de su cuello. 

Soltò un quejido lastìmero, su cuerpo lupino, a pesar de tener parte de la sangre Abaddon habìa reaccionado ante el veneno, lo que provocaba un molesto ardor ahì donde estaba la herida. Sabìa que pasarìa ràpido puesto que alguna vez Lilith habìa terminado mordièndola por defenderse de sus travesuras, pero una cosa es ser mordida por una vampiresa cualquiera (a pesar de ser sangre pura) a ser herida por los colmillos de uno de los antiguos y màs fuertes vampiros de Erebo.

Las làgrimas brotaron suavemente de sus mejillas empapando los dedos de su padre mientras esperaba que el lado lycan dentro de ella sanara lo que estuviera flotando en su sangre, dejò que le acariciara pues en esos momentos, lo que necesitaba era el consuelo que èl pudiera ofrecerle, cuando dijo su nombre habìa sonado como si la extrañara, sabìa que a la que llamaba era a su madre y verlo tan desesperado por tener un momento con ella le habìa recordado lo mucho que la deseaba de vuelta. El ardor habìa parado pero las heridas en el corazòn de ambos se negaban a hacerlo. Lo ùnico que se le ocurriò hacer fue acomodarse en el pecho de su papà y aferrarse a èl como si su vida dependiera de ello mientras desahogaba toda su pena. Cuando Leila su madre habìa muerto, la loba ni siquiera habìa tenido tiempo de llorarla, se habìa quedado con la idea de volverla a ver algùn dìa entrando por la puerta de sus aposentos antes de dormir. La realidad era otra, una que no habìa querido aceptar y con la que habìa estado jugando para buscar el punto de quiebre de su padre. No sabìa que reacciòn tendrìa èl, pero por el momento esa situaciòn habìa dejado en claro muchas otras.



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Re: Rosas nieve y sangre

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:18 pm

Su mirada la seguía mientras se paseaba por la habitación preguntándose qué era lo que tenía en mente. Su hija a veces queriendo o no se delataba ella sola haciendo que el vampiro se adelantara formulando varios planes, muchos de los cuales ni si quiera llegaría a usar puesto que la base sobre la cual les había planificado termino siendo un producto de su imaginación o bien el motivo y por ende la consecuencia cambiaron. Leila le hacía trabajar de más puesto que no confiaba en ella y conociendo a que grado podía llegar sus locuras siempre era mejor adelantársele en vez de sufrir las consecuencias de la mismas.

Le regalo una media sonrisa, más que nada divertido, antes de responder su pregunta dejando que ella se explayara en la explicación de la misma—Después de tanto años para mí lo son. Las vírgenes son, en la mayoría de los casos, problemáticas. Qué haya quien no comparta mi opinión es muy independiente y muchos de ellos también se han metido en problemas por lo mismo— Para el rey el que una mujer pudiera poner en juego todo por lo que había luchado, sobre todo tras la muerte de su segunda esposa, por algo tan simple como tomar su virginidad— Sabes por la forma en la que hablas de ello uno podría pensar que vez tu papel como mujer cuyo único fin es el de ser una esclava sexual. Resulta interesante e inesperado.

Después de ello vino la locura y la oscuridad. Amshel se movía más por el instinto que por cualquier otra cosa. Los recuerdos de Eithne habían salido a flote y no había podido controlar los impulsos que se despertaban en él, era entonces como una chispa que encendía el fuego de una vieja vela que tan rápido se encendía y amenazaba como quemar todo a su paso como se apagaba retornando a la frialdad que tantos años había conservado.

Él le abrazo, apartándose un tanto de ella primero para volver a ser consciente de sus actos e impedir que los recuerdos le dominaran, con fuerza intentando sanar aunque solo fuese un poco la herida que le había propiciado, pese a haber sido ella quien abriera la caja de pandora— Llora todo lo que necesites Leila, está bien llorar por esta vez—Murmuro suavemente sin dejar de acariciarle la espalda. Evitaba mirar la herida de su cuello pero sus dedos si la tocaban intentando apaciguar su dolor. Sabía que le había hecho daño y que ella ahora poseía una de sus tantas debilidades que bien podría aprovechar más tarde pero aun así lo primero poseía un mayor peso pues en estos momentos se comportaba como él padre que ella siempre debió tener; por otro lado tampoco ignoraba que la herida fuese mutua.

—No volvamos a hablar de tu madre ¿Quieres?— Más que una petición fue una orden y por esta vez dudaba que ella se negara a aceptarla, sobre todo al verla en semejantes condiciones. Tomo su pañuelo, perfumado, y se lo ofreció para que se limpiara. Él mismo fue una jofaina con agua a la que le hecho esencia de rosas, azahar, romero y sándalo. Con mucho cuidado empapo una toalla en el agua y limpio el cuello de Leila con esmero, borrando de esta forma cualquier rastro de su presencia, al menos claro está de forma superficial— Lamento haberte hecho daño pero me recuerdas mucho a ella, la ame más de lo que piensas Leila por eso te pido, sobre todo porque es tu madre, que no juegues con su recuerdo.—Apoyo los dedos a la altura del corazón de ella golpeando suavemente sobre este haciéndole saber que él sabía que también ella había sufrido por ello.

El rey se puso de pie y recogió al pequeño cachorro de lobo que dejo sobre la cama junto a Leila, era la forma en la que tenía para pedir un tiempo de tregua— Quédate un poco más hasta que estés mejor, no puedes andar por los pasillos del palacio en el estado en el que estas y dudo que después de todo lo que ha pasado te quieras marchar— Nunca admitiría que en esos momentos necesitaba aunque fuese solamente un poco de la compañía de la loba. Podría mandar a llamar a alguna de sus amantes- una que otra incluso guardaban un mayor parecido físico con Eithne que la propia Leila- pero no tenía ganas de ver a ninguna de sus muñecas, tan solo buscaba el confort de algo que le fuera familiar. Leila era el único y verdadero recuerdo que le quedaba de su fallecida esposa.

Llamo a uno de los ayudantes de cámara y pidió dos copas y una botella de vino, cuando aquel estuvo de vuelta cerró rápidamente la puerta en la cara del sirviente ya que no quería que le viera en semejante estado de vulnerabilidad. Jaló una silla sentándose sin demasiada propiedad, con los brazos apoyados sobre el respaldo de la silla y con la cabeza sobre estos. Su mirada se mantenía fija en ella y le acerco una de las copas con vino suave y espumoso— Toma un poco te ayudara a calmar el dolor del veneno, nunca pensé que fueras tan sensible. Los humanos y otros lobos no han reaccionado de forma tan agresiva como lo has hecho tú— Le comento mientras bebía un largo trago de su copa de vino. Se notaba claramente como quería cambiar el tema y hacer que ella lo olvidara sin necesidad de aplicar más presión.

—¿Esta vez solo venias a gritarme eso? ¿Tan desagradable te parece Cain?— Lo más seguro para él era pasar a asuntos de negocios donde podría ganar algo de tiempo para volverse a poner su vieja mascara de frialdad estoica para volver a ser el hombre de antes. El rey en esos momentos incluso lucia más humano y había perdido mucha de su presencia ya que no inspiraba de la misma forma que antes.— Leila él es un buen partido y has de entender que es muy raro que la nobleza se case por amor. Caín no solo es mi socio sino que te ofrece la posibilidad de ser reina piensa en todo lo que puedes ganar con ello.



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Re: Rosas nieve y sangre

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:18 pm

Estar entre los brazos de su padre después de lo que pareció ser una vida sin ninguna muestra de afecto por su parte comenzaba a perturbarle, se sentía apaciguada, tranquila, como si Amshel intentara protegerla de algo y a su vez protegerse el mismo. Sabía lo que había hecho al mencionar a su madre, había dejado caer el comentario pensando que quizás su padre despertaría de alguna forma. Lo que no se esperaba era que su reacción fuera tan visceral. Las lágrimas caían por su rostro manchando la camisa de su padre sobre todo cuando le dio permiso para llorar todo lo que quisiera, ni siquiera era consciente de las suaves caricias que el hombre le daba, sólo estaba segura de que en aquel momento no quería moverse, estaba recibiendo lo que necesitaba. Un poco de cariño de su frío padre.

Asintió a su petición acerca de no volver a hablar de su madre, porque ahora entendía que era un arma de doble filo. Lo que acababa de pasar era la prueba de ello –Está bien…- consintió tomando el pañuelo que le ofrecía para limpiar su rostro enrojecido por el esfuerzo y cansancio que conllevaba llorar con tanto sentimiento –No volveré a mencionarla..- murmuró enderezándose hasta quedar sentada en la orilla de la amplia cama. Siguió los movimientos de su padre, ladeó el cuello dejando que se encargara él de su herida, el aroma que la toalla desprendía le tranquilizaba. 

-Yo también extraño a mamá..- confesó al sentir los pequeños golpes a la altura de su corazón, seguido de lo cual, Leila se empujó con las manos y las piernas hacia atrás hasta que quedó recargada en la cabecera de la enorme cama, encogió las piernas y acercó al cachorro a su regazo buscando consuelo en el diminuto animal, desde luego que no deseaba irse de ahí, la tregua tan frágil que había entre ambos se lo impedía –Tampoco es como si tú estuvieras en mejor condición que yo..- respondió mirando ese extraño brillo en los ojos de su padre. Se llevó la mano al cuello deslizando apenas los dedos por los círculos marcados en su piel, aún punzaba, pero la sangre lycan se apresuraba a sanar. 

Tomó la copa llevándosela a los labios y mientras daba pequeños sorbos al vino, veía a su padre por encima de cristal preguntándose si aquel sería un momento que desencadenaría muchas cosas importantes para el futuro –Lilith solía morderme cuando peleábamos, siempre me dolía, pero no tanto como ahora..- bajó la mirada hasta el cachorro pensando que debería ponerle nombre –Y cuando yo lo hacía a ella, decía que tenía mucha ponzoña en mis dientes y que la lastimaba, que quemaba su cuerpo, pienso que podría tratarse de mi combinación de genes..- elevó la mirada esperando que captase lo que estaba diciendo –A partir de ese día quedaron prohibidas las mordidas entre nosotras, yo me recuperaba considerablemente rápido pero ella no, ella tardaba días en reponerse..- se removió inquieta –Tu mordida debe ser venenosa para mi..-concluyó suponiendo que así era o quizás fuera simplemente la combinación de emociones lo que le hizo sentir el dolor más intensamente.

Dejando la copa en el buró al lado de la cama de su padre, se volvió hacia él mirándolo fijamente, esperaba que pudiese ver que lo que a continuación le diría era serio –Caín es un hombre muy apuesto..- sus mejillas tomaron un bonito tono rosado, había estado pensando en ello después de la fiesta de compromiso y esa boda le traería muchos más beneficios que malas pasadas, sin embargo, había otras cosas que no le gustaban demasiado. Dejó al cachorro acomodado en una de las almohadas y gateó hasta donde estaba el rey, se quedó sentada sobre sus tobillos –En realidad creo que me gusta..- agitó la cabeza acomodando sus pensamientos, después frunció el ceño –Pero pudiste haberme dicho que me casaría antes de que lo proclamaras frente a todo el mundo en la fiesta, no me diste oportunidad de elegir, no me diste oportunidad de al menos discutir los pros y los contras, antes de ese día ni siquiera conocía a mi prometido ¿Crees que es justo?..- hizo una mueca.

–Me han contado leyendas acerca de mi gente, de mi raza- guardó silencio un momento -Una loba no se empareja con un hombre sólo porque su padre lo ha dicho, una hembra elige a su compañero por la conexión que surge entre ellos, si esa conexión se da con éxito, es porque están destinados a estar juntos sin importar qué pase ni quién se ponga en medio- alzó la ceja enfatizando sutilmente la última parte –También depende mucho de el estatus que ambos tengan, un lobo alfa no puede quedar con una hembra omega por ejemplo, su propia posición y naturaleza se lo impide – sonrió pensando en la dulce anciana amiga suya que trabajaba en el mercado -La persona que me lo contó me dijo que yo estaba destinada a emparejarme con un hombre de importante posición porque soy una alfa, eso quiere decir que mi naturaleza me llevará a elegir al hombre más importante e influyente porque eso garantizará mi seguridad, mi posición y mi descendencia..-prosiguiò con cautela recordando lo que dijo acerca de tener un bebè –Esa persona me explicó que por ese motivo encuentro a mis pretendientes tan… inadecuados –suspiró- Una vez dicho esto, espero que entiendas el motivo por el cual siempre los rechazo, yo no podía saberlo porque me crié entre vampiros – arrugó la frente –Jamás pensé que me casaría por amor y sé que en muy extraños casos sucede, ahora no puedo hacer nada puesto que lo haz anunciado a todo el mundo, pero eso no te exime de mi enfado..- le recordó- Esto…- dijo haciendo un círculo en el aire refiriéndose a la calma y tregua que bailaba frágil entre ellos –No significa que seré buena, esto significa que mi futuro esposo tendrá sólo una oportunidad para asegurarse de que su mujercita no escapa de sus garras y que es aceptable para estar al lado de la princesa..-sus ojos brillaron divertidos pensando en las miles de posibilidades que tenía para retarlos a ambos.

Cuando hubo aclarado el punto, y aparentemente conforme con su matrimonio (aunque eso Amshel no podría asegurarlo) se acostó bocabajo descansando los codos en el colchón y su barbilla entre las manos, en un rincón de su mente Leila ya estaba tramando algo –Padre, ¿Cómo era ella?- habló de pronto rompiendo el silencio, no necesitaba decir nada para que él supiera que hablaba de Eithne. Leila tenía recuerdos borrosos de ella puesto que murió cuando tenía apenas unos 5 años de edad. Lo único que le había dicho el rey cuando preguntó por ella más adelante, fue que había fallecido cuando su barco se hundió, sin embargo, ese momento parecía el adecuado para hablarlo, Leila se había abierto ligeramente a su padre y esperaba lo mismo de su parte a pesar de saber, que cuando terminara a reunión, ambos volverían a ser quienes normalmente eran. Separados y fríos el uno con el otro.



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Re: Rosas nieve y sangre

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:19 pm

No se echó a reír justo en ese momento cuando ella hablo sobre su deplorable apariencia por que la situación y la búsqueda de volver a su equilibrio eran muy grandes, pero sin esa clase de comentarios Leila dejaría de ser ella. Le siguió escuchando mientras habla sobre las clásicas peleas entre hermanas y se preocupó un poco, solo un poco, al escuchar que se hacían más daño del que deberían en especial en el caso de la loba. Se preguntó si a él le pasaría algo semejante si ella llegara a morderle ¿Reaccionaria de la misma forma que Lilith? Sin duda era más fuerte que ella y sería lógico pensar que no le causaría el mismo efecto pero no podía estar tan seguro. Las pocas veces que se llegó a ser mordido, ya fuese en una discusión o más frecuentemente por el instinto pasional, por su esposa había sentido algo extraño bien podría venir el veneno en la rama femenina no en la mezcla de genes ya que ella no era de Erebo por lo que su genética lycan era claramente diferente.

El saber que Cain no le era del todo indiferente a su hija resultaba más que beneficioso para sus planes, quizás ella no lo amaba pero al menos se sentía atraída por el demonio lo cual era igual de bueno dadas las circunstancia. Pese a ello tendría que mantener la guardia en alto ya que incluso podría estar fingiéndolo.— No es justo pero no podía hacerlo de esa forma ya que eres una princesa y un rey pidió tu mano. Como te lo he intentado explicar en estos casos es más un papeleo que un romance— Incluso el matrimonio con sus esposas fue planeado y él poco o nada tuvo que ver dependiendo de cada uno de los casos, por ejemplo con su primera esposa, la madre de Lilith fue su consejo quien decidió que debía de casarse con ella ya que políticamente, económicamente ofrecía mayores ventajas sin hablar de la pureza de su sangre.

—Tu madre también me decía algo así cuando intentaba insinuarle sobre tu futuro y quien tendría tu mano. Desde pequeña tuve que ver eso pero ella tenía fe en que encontrarías a la persona indicada—Le dio una pequeña palmada de ánimo junto con una sonrisa media. Recordar esas cosas siempre terminaba sabiéndole agridulce pero dado todo lo que había sucedido tendían a ser más dulces. El hombre se sentía contento pero el rey buscaba reprimirse a sabiendas de que estaba hablando más de lo que debía y eso podría llegar a ser contraproducente.— Pero sabes, cuando le preguntaba si teníamos un lazo y por eso había acepto casarse conmigo simplemente se reía y cambiaba el tema.

Le peino los cabellos con los dedos fijando su clara mirada en los ojos de loba mientras esta le contaba todo lo que le habían dicho. Por una parte tenía razón debió de acercarla más a los lobos pero ese era tan solo un error más que sumarle a su lista de fracasos como padre. Seguramente si Eithne no hubiera muerto la relación interfamiliar hubiese terminado mucho mejor. Incluso sospechaba que el reino estaría mejor.

El silencio reino en la habitación y el vampiro tan solo observaba como la loba parecía adueñarse de su recamara mientras se ponía más cómoda. Por esta vez no le importó dejar pasar todas esas pequeñas actitudes, ya que era el momento más íntimo que había compartido como padre e hija y pudiese ser que la muerte de Lilith le hubiese afectado más de lo que había pensado en un inicio de ahí que intentara probar cosas nuevas con la loba. Sin embargo su pregunta le descoloco y torció ligeramente el gesto recordándole lo que habían dicho hacía rato sobre no volver a hablar de Eithne. Cerró los ojos meditando por un instante su respuesta— Era una mujer divertida, atrevida que tenía la idea, y me hizo compartirla, que un rey no puede gobernar solo sino que necesita el apoyo de una reina para complementarse no solo como hombre sino como gobernante. Todos en la corte la respetaban no porque fuese mi esposa sino por su gran sabiduría, no se tomaba nada a la ligera y sabia actuar con la mínima intervención.—Ni si quiera se dio cuenta en que momento termino por sumergirse en sus recuerdos, de cuando eran una familia feliz y creía que podía cambiar incluso él mismo tan solo por haber encontrado a la mujer adecuada. Los lobos de aquel tiempo incluso parecían compartir su opinión



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Re: Rosas nieve y sangre

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