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Mal Tercio

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Mal Tercio

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:19 pm

Estaba sentado mirando a la tierra desde mi trono en el inframundo no me había percatado de la presencia de Belias estaba tan concentrado en observar a Leila como si la estudiara, miraba lo que le gustaba y lo que le incomodaba era a veces tan extraña y volátil -No me fije que estabas aquí, cuanto tiempo llevas ahí de pie?-le digo a Belias cuando volteo a verle haciendo un movimiento para cerrar lo que miraba pero creo que se había fijado que a través de ese portal a quien miraba era a Leila Abaddon -Sucede algo?- le pregunto algo extrañado lo conocía muy bien y se que no se lo callaría así que antes que empiece con sus cosas le encomiendo una tarea -Ve a la tierra por Leila... es sencillo solo la traes!!- menciono exagerando la ultima frase para que no pusiera peros, bien podía ir yo pero tenia antes que encargarme de un asunto rápido ahí mismo en la tierra.

Era sencillo por el medio que fuera solo tenia que traerla, ya había hablado con Leila después del compromiso al salir de la fiesta aclare quien era, cual era mi naturaleza y mis intenciones de casarme con ella -No hagas locuras y dame el tiempo suficiente para ir y volver - ¿Que si podía confiarle a mi hijo mi prometida? Claro que no, ya en el pasado nos habíamos fijado en la misma mujer solo que había quedado conmigo y a el aun le faltaba mucho que aprender de su padre.

Me fui al mismo tiempo que el se fue pero volvería poco antes para recibir a Leila que sinceramente esperaba que viniera por su propia voluntar y no que Belias tenga que usar sus medios para traerla



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Re: Mal Tercio

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:20 pm

Cuando se quedaba mirando de esa forma a la tierra solo podía significar algo, el viejo se había clavado con una humana; es mi padre pero parece un adolescente cuando se enamora.

-Poco y ¿Quien es ella?

Pregunto calando a mi padre, conozco todas sus mañas y esa sonrisa de satisfacción es escalofriante.

-Ya entendí, conste que tu lo pediste

Es la loba del Hospital sera pan comido traerla me trueno los dedos y me indica que no haga locuras.

-Vamos viejo 

Le digo para que se aliviane, decirme a mi que no haga locuras es como decirle a dios que no haga mas terremotos y tormentas, miro que se marcha y tomo el control del portal para mirar a Leila ya pensaba hacerme una paja antes de ir a secuestrarla pero ya había salido de la ducha.

-¡Joder! ¡vah! ya sera cuando vivas haca 

Miro a ambos lados y me desvanezco para aparecer en el cuarto de esta, tan rápido se había movido de lugar, no puede ser, la busco hasta debajo de la almohada y nada.

-Mm no puedo fallarle al viejo o me deshereda 

Por fin ahí esta 

-Hola, ¿te acuerdas de mi?

Levanto las cejas varias veces se que eso le daria risa y un poco de miedo a la vez

-Vamos mi padre desea verte y yo deseo que no se enoje conmigo

Me siento sobre su cama casi saltando de nalga para rebotar 

-Que cómoda es



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Re: Mal Tercio

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:20 pm

Leila se mirò en el espejo mientras cepillaba su cabello, ya habìa tenido un par de dìas para acostumbrarse a la idea de que estaba por casarse con un demonio, el rey de ellos, el mismìsimo Lucifer. Quizàs no todo habìa resultado como ella esperaba pues secretamente, Leila siempre habìa esperado que llegara el indicado para ella, un lobo fuerte y amable que se hiciese cargo de ella, que la amara y la respetara, pero no podìa seguir viviendo en una fantasìa, la realidad era otra y tenìa que aceptarla; al menos lo intentarìa. Se puso de pie y se moviò a la antesala de su habitaciòn, como princesa tenìa ese espacio para recibir visitas pero ese no era el caso, sòlo habìa ido a recoger su libro pues le gustaba leer antes de dormir.

El blanco camisòn de seda rozaba el suelo con cada paso que daba mientras apretaba el libro contra su pecho, al menos las letras eran un lugar donde podrìa refugiarse de lo que pasaba. Entrò de nuevo a la habitaciòn posando la mirada en la masculina figura frente a ella. Por un momentò pensò que quizàs serìa otro rebelde y que esta vez la secuestrarìa, frunciò el ceño deteniendo su avance. No fue hasta que escuchò la voz dle personaje que pudo saber quièn era -Claro que me acuerdo de tì...- riò suavemente sin moverse de donde estaba, ya era suficientemente vergonzoso que le viera en ropa de dormir -Eres el ayudante de Dios...-le señalò recordando al otro hombre del hospital, sin embargo, aquello era sòlo una broma ya que despuès, habìa descubierto que era hijo de su prometido. Vaya coincidencia.

-¿Ir a dònde?..-preguntò haciendo una mueca, eso le desagradaba enormemente, despuès de todo, Leila no era una buena para seguir òrdenes, Caìn debìa saberlo. Negò con la cabeza dejando el libro sobre el mueble -No voy a ir a ninguna parte...-respondiò alzando las cejas, era realmente irreal verle ahì sentado en su cama y siendo tan agradable -No me lo tomes a mal, creo que me agradas y todo, pero de verdad no es apropiado que el hijo de mi prometido venga a la mitad de la noche a pedirme que vaya con èl a no sè dònde sòlo porque a su padre se le antojò..- cruzò los brazos sobre su pecho -Asì que puedes volver con èl y venir por la mañana, estarè presentable entonces..- finalizò buscando una bata para ponèrsela encima.



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Re: Mal Tercio

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:20 pm

Ladeo la cabeza al mirarla cuando menciona que soy el ayudante de Dios luego sonrió, debo aceptar que es graciosa de pronto caigo en cuenta que es cierto esta en batas que fodonga es, supongo que debajo de esa ropa debe haber algo lindo para que el viejo decidiera casarse con ella.

-Creo que no has entendido el punto mami.

Digo con un tono de sarcasmo en la palabra mami y camino hasta su closet y saco un montón de vestidos y voy apilándolos sobre la cama.

-Ponte cualquiera, tienes un montón de ropa algo debe servirte.

Gire a verla de nuevo aunque tuviera esa cara de enfado ordenes eran ordenes y la llevaria aunque tuviera que desmayarla para cargarla y sacar su trasero de ahi.

-¡Oh cierto! no voy a mirar mientras lo haces así que cámbiate ahí

Le apunto al lugar ese donde se cambian las mujeres, sabia que Cain no me perdonaría si miraba desnuda a su prometida antes que el.

-Y respondiendo a algunas de tus dudas pues yo que voy a saber que quiere de ti se supone que la prometida eres tu.

Alzo las cejas de forma graciosa insinuando que quizas mi padre quiere una noche de pasion con ella, ¿Que si eso me incomodaba? solo un poco me gustaba mas cuando el viejo es compartido.

-El te estaba asechando desde el inframundo y me pidió que viniera a buscarte.

Hago una mueca se me había ido la lengua quizás ella no debía saber que Cain podía verla desde el inframundo.

-Olvida eso ultimo, ahora ¿nos vemos? no quisiera llevarte a la fuerza, ¿Me comprendes?

Le hago un puchero casi pidiéndole por favor pero de negarse entonces me va a conocer.


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Re: Mal Tercio

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:20 pm

La loba intentaba mantenerse seria lo màs que podìa, pero estar en presencia de Belias siendo gracioso y amable le hacìa la tarea de estar enfadada mucho muy complicada. Sus mejillas estaban tensas obligando a su rostro a mantenerse con el ceño fruncido, sin embargo, escuchar còmo le decìa "mami" le hizo perder la cordura. Soltò una carcajada mientras sostenìa su propio estòmago, no habìa podido aguantarlo por màs tiempo -Està bien, irè contigo...- accediò acercàndose a tomar uno de los vestidos, tomò uno azul que hacìa juego con el color de sus ojos, tomò unas zapatillas y procediò a cambiarse detràs del panel -¿Por què los hombres son tan impacientes? ¿No podìa esperar tu padre a que durmiera un poco? Ya sabes, yo si duermo en las noches y eso... ¿Los demonios duermen?..-preguntò dejando caer el camisòn blanco al suelo enfundàndose en el vestido, se habìa dado cuenta de que no conocìa nada acerca de su prometido, aunque probablemente èl supiera todo de ella. Maldito chismoso y sìnico.

-Bueno sì, soy la prometida pero no sè què diablos quiere de mì ademàs de lo que tengo entre las piernas...- soltò un suspiro y rodò los ojos saliendo de detràs del panel completamente cambiada -Venga, sùbe el cierre del vestido que no alcanzo, "hijo"...- pidiò entre risas dàndose la vuelta, habìa logrado cerrarlo hasta la media espalda, pero no era contorsionista para subirlo hasta los hombros -No sè por què no me sorprende, de un dìa para otro ya sabìa muchas cosas de mì...- aguardò a que Belias hiciera lo que le pedìa y entonces se calzò las zapatillas -Pero no te preocupes, le harè saber lo muy feliz que me hace que me espìe cuando no me doy cuenta...-dijo tranquilamente, aunque realmente esperaba voltearle la cara a Caìn por ello ¿Quièn se creìa que era? -No hay tiempo de que me recoja el cabello, asì que...- se diò una vuelta - ¿Me veo muy mal?..-preguntò esperando el veredicto de su "casi hijastro" -¿Còmo se supone que vamos a llegar a donde està tu cabezota padre?.



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Re: Mal Tercio

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:21 pm

Al menos ya comenzaba a conocer a mi padre y su gran interés por lo que trae ella "entre sus piernas" tal como ella misma menciono antes de ponerse ese vestido tan angosto. 

-Al menos ya piensan igual, tienen un gran fu..tu..ro aaah.

Subo ese vestido como puedo, normalmente los quito no los coloco en su lugar ella se gira para preguntarme como se ve mientras lanza un montón de amenazas hacia mi padre.

-¿Realmente importa?

Respondo creo que ella misma lo acaba de mencionar, le tomo de la mano cuando pregunta como llegaremos, los lobos, vampiros y todos los seres terrenarles parecen tan tontos a nuestro lado los únicos que podian pensar como nosotros son esos fastidiosos ángeles.

-¡¡Ta-ran!! llegamos.. Toc-toc, Marco? ummm parece que no ha llegado el viejo pero ponte cómoda, estas en mi casa... tu futura casa ¡Ma-Mi!

Me burlo un poco de ella sin llegar a lo grosero, a decir verdad me agrada mas que cualquier otra amante de mi padre, si era joven y creo que eso causara problemas pero que voy hacer si el viejo asi las prefiere.

-Zumo o cerveza?

Pregunto porque quiere beber, el aspecto del castillo del infierno no tenia mucha diferencia con cualquier castillo de la tierra u otro palacio, poseía las mimas comodidades solo el paisaje de afuera era muy distinto.

-Permiteme que sea yo quien te diga las reglas:
Regla numero 1 no intentes escapar porque estas en el infierno, la unica forma de entrar y salir es a través de un demonio.
Numero 2 Todos nosotros tenemos ordenes de tratarte como una reina porque asi lo pidio tu prometido pero...

Me acerco a ella mientras le entrego su bebida.

-No nos rompas las pelotas a nosotros los demonios porque no somos seres muy pacientes y entonces estarás bien mamita.

Pego mi cabeza en su hombro cuando en eso llega Cain entonces me separo inmediatamente ya quería que me ponga alguna tarea complicada esto no era digno para el príncipe del inframundo.


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Re: Mal Tercio

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:21 pm

Tenia que mandar a mi hijo por mi prometida eso no se miraba nada bien pero era algo en lo que se iba acostumbrar Leila, todo el tiempo tenia algo que resolver en la tierra, como dicen si quieres algo bien hecho tenia que ir yo mismo a hacerlo; no involucre a Belias en la trampa para los lobos y cazadores que había pedido Amshel eso debido a que me acompañaría todo el tiempo Vladislav el hijo de Lilith y ambos se traían al pique por una chica vampiresa, una tontería pero no juzgaba los gustos de mi hijo como el los míos ademas convivir un poco con su madrastra le vendría bien al igual que Leila convivir con un demonio llevadero como es Belias y no Caronte o Abrahel.

Al llegar al inframundo lo sorprendo sentado a lado de mi prometida otro padre confiaría ciegamente en el pero yo no, conozco muy bien a ese bastardo hijo mio y lo que es capaz de hacer -Cuidado- le digo sonriendo para que se moviera de ese lugar y nos dejara hablar a solas -Aiuto Caronte con i lupi e per favore non si preoccupano di Vladislav- le indico antes que se marchara mirando a Leila ella es una princesa y seguramente sabe los idiomas hablados en otras partes de Erebo pero solo jugaba con eso.

No tardo mucho para que demonios sirvientes se acercaran a mi para ayudarme a cambiarme de camisa y ofrecerme agua para lavar mis manos y cara, no estaba sucio pero era una costumbre mía después de venir de la tierra -Retírense- les ordeno y sacan todas las cosas que habían traído consigo y pido que me dejen la camisa extendiendo la mano para tomarla -Puedo vestirme solo no soy un inútil-sonrió y sigo mirando a Leila entonces tomo su mano y deposito un beso en ella saludándola de esa forma -Buenas noches princesa- la miro algo irritada hacia mi y sospecho que Belias abrió la bocota de mas en el camino -Disculpa las fachas pero vengo de atender un encargo de su padre- sonrió aun cínico de mi victoria sobre esos lobos y cazadores ademas que solo mencionar a su padre la molestaría aun mas pues ese fue el trato entre ambos, ella a cambio de mis servicios de demonio.

Me quito la camisa que traía puesta frente a ella me daba igual que me viera aunque en la tierra no era apropiado hacerlo debía respetar su intimidad como ella la mía, arrojo la camisa a un lado y me relajo pasando la mano sobre mi nuca tras mover la cabeza -Te mande a traer porque quería que platicáramos, todo paso tan rápido que debes estar pensando que soy un cretino- no estaba tan lejos de la realidad si es que lo pensaba -Al paso que voy creo que me convertiré en el yerno favorito de tu padre jaja- comento y me pongo la otra camisa entonces me acerco a ella, andaba uraña pero nada que no pudiera controlar antes en previos encuentros con ella, abrocho hasta el ultimo botón de mi camisa la había observado todo este tiempo y parecía que su episodio de celo estaba pasando, era eso o había descubierto como controlarlo -Escuchame Leila creo que tenias ideado casarte con algún lobo y tener pequeños lobitos pero la realidad es otra, ustedes fueron mujeres y tu padre necesita aliados fuertes- No era mi problema que su padre las tratara como mercancías -Me gustaste desde que te vi y yo necesito una reina para mi castillo - No era exactamente así pero no podía decirle que pedi su mano para sacarla de la jugada.

Me siento a su lado y observo que a diferencia de su hermana Lilith ella no suele maquillarse tampoco usar vestidos que marquen su figura -Te ves linda- cada una era linda a su estilo pero ahorita solo podia pensar en Leila y se lo había expresado se me hizo muy linda que de repente deseo ya estar casado con ella.



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Re: Mal Tercio

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:21 pm

Leila parpadeò sorprendida al ver cambiar el paisaje, donde antes habìa estado su cama llena de vestidos, ahora se encontraba una sala bastante grande, en lugar de su tocador, se encontraba un trono hecho de oro, mesas con jarras de vino, bandejas con frutas, todos los lujos que pudiera imaginarse. Apretò la mano de Belias, ese lugar le provocaba escalofrìos, nunca se habìa imaginado que algùn dìa estarìa en el inframundo -¿Còmo hiciste eso?..-preguntò pues ni siquiera habìa sentido el movimiento o cambio o lo que sea que Belias habìa hecho para moverlos de lugar. Asintiò renuente a dejarle ir, tenìa la sensaciòn de que si lo soltaba, algùn demonio iba a ir a por ella para asustarla, era lo suficientemente valiente para retar a su prometido y su padre hasta hacerlos enfadar, era lo suficientemente valiente para acceder a ser conducida por el hijo de Lucifer a donde fuere, pero era lo suficientemente cobarde para quedarse ahì sola.

Cuando su hijastro se alejò, ella tomò asiento en el trono de su prometido, era grande y presuntuoso como su dueño, Leila era una chica màs sencilla, pero de todas formas se sentò buscando de cierta manera un poco de protecciòn indirecta, no le gustaba la forma en que algunos otros demonios (que supuso eran sirvientes de Caìn) le miraban. Alisó su vestido y acomodò un mechòn de su cabello detràs de la oreja -Gracias cariño, zumo de aràndanos estarìa bien...- murmurò picando a Belias, sabìa que estaba siendo sarcàstico y a pesar de que se encontraba incòmoda, tambièn podìa contestarle.

Tomò la bebida que le ofrecìa y tomò un trago sintièndose un poco màs calmada, el sabor dulce de su jugo favorito hacìa maravillas en su estado de ànimo. Mirò a Belias atentamente antes de rodar los ojos ¿Por què en todas partes habìa reglas? -Està bien, ya entendì, de todas formas no es como que quisiera salir corriendo para encontrarme con una horda de demonios locos y lujuriosos...- contestò alzàndose de hombros, entonces acariciò suavemente los rizos de Belias, antes de que se retirara. El chico le agradaba, no se andaba con rodeos de nada pero no era grosero con ella, incluso bromeaba con la situaciòn a ninguno de los dos le hacìa mucha gracia el nuevo matrimonio -Me portarè bien... quizàs- le dijo al tiempo que su atenciòn era dirigida a quien entraba por la puerta, la sangre ya le hervìa y la mano le cosquilleaba deseando estamparle la copa en la cabeza a Caìn por arrastrarla a ese lugar. Entrecerrò los ojos dedicàndole una sonrisa minùscula a su casi hijastro -Addio mio piccolo bambino..- dijo despidiendo a Belias y al mismo tiempo, le hacìa saber a Caìn que entendìa perfectamente lo que habìa dicho, aquello no le habìa pasado de largo y que estuvieran tras los lobos no le agradaba, despuès de todo, eran de su especie, el orgullo fraternal lupino a veces predominaba el caràcter de Leila.

Se irguiò en el trono en el que se habìa sentado siendo la mismìsima versiòn femenina de la altivez, no miraba a su prometido, en ese momento estaba en plan digna y ofendida porque sì, habìa prometido a Belias no meterse en problemas afuera, pero no le habìa prometido no hacer enojar a su padre. Le permitiò besar el dorso de su mano como saludo y en seguida la retirò, el lenguaje corporal de Leila hablaba por si solo, no le dejarìa tocarla -Buenas noches mi lord...- respondiò deslizando la vista por su rostro un segundo en reconocimiento y tan sòlo por respeto antes de volver su atenciòn al fondo de la habitaciòn -Estoy segura de que ha atendido su tarea con perfecta habilidad, dicen que usted es muy talentoso y que tiene muchas virtudes asi que no me sorprende..- apretò la mandìbula al escuchar el nombre de su padre -Ademàs, siendo el mandadero de mi padre, no se podrìa esperar menos.

Estoicamente, Leila mantuvo la vista lejos de el demonio, podìa esbozar el movimmiento y una parte de su cuerpo desnudo, pero ella era educada, no mirarìa, era una falta de respeto -Pienso que un "cretino" es aquella persona que envìa a su joven hijo, a los aposentos de su prometida a mitad de la noche, para arrastrarla al infierno bajo amenaza de llevarla a la fuerza si esta se niega, cretino sin duda deberìa formar parte de su descripciòn señor..-sonriò sin una pizca de alegrìa -Pero entiendo que lo que quiere es quedar bien con su empleador asì que, hable ya para que pueda marcharme, esto es considerado impropio..-contestò y al escuchar acerca de casarse con un lobo le mirò frunciendo el ceño, Caìn la estaba llevando al lìmite -Asì que usa a sus hijas para mantener el poder ¿No es asì? Bueno, eso es algo que ya sabìa y si he accedido a casarme con usted es porque es lo correcto, de mi padre me encargarè yo... y me alegra profundamente mi lord, que encontrara una reina para su castillo..- estaba siendo sarcàstica, incluso tomò la corona (que supuso era simbòlica) de Caìn y jugueteò con ella entre sus dedos antes de ponerla sobre su propia cabeza -La reina del inframundo le escucha, pero si la reina se queda dormida en el enorme trono no la culpe, fue raptada y no ha podido descansar..- finalmente posò la mirada en su prometido estirando la mano hasta ponerla en su mejilla.



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Re: Mal Tercio

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:21 pm

La miro sentarse en mi trono y aunque lo niegue se que y tan solo la idea de hacerlo le gusta, la sigo observando cuando habla cada gesto y cada mirada desafiante lo analizo todo, si puedo notarlo le gusta estar ahí sentada, le gusta que la trajera a escondidas de su padre y creo que sobre todo le gusta ser la prometida del demonio.

-Y dime que esperabas de un cretino?- Respondo a todo lo que me a dicho con cana mano al extremo del trono atrapándola en medio y mirándola a escasos centímetros de su rostro después que se coloca esa corona sobre la cabeza -Se te mira bien aunque no podrás llevar una hasta que nos casemos- digo después de darme la media vuelta caminando abrochándome los botones de cada muñeca de la camisa, la miro de nuevo con las manos dentro de cada bolsillo del pantalón -Mande a Belias porque es mi hijo- le hago saber insinuando que solo en el confiaba a pesar que era algo irreverente en su forma de ser -Y puedo notar que se agradaron, que bueno porque lo veras el resto de las noches hasta nuestra boda, cuando finalmente te mudes a vivir aquí - Extiendo los brazos mostrandole el lugar haciendo referencia a mi castillo en el infierno así mismo lo de Belias me refería que mandaría a custodiarla pues ya no confiaba en la gente de Amshel.

Avanzo hacia ella y le miro serio como si fuera a decirle algo de mucha importancia  -Pues si se queda dormida mi prometida entonces amanecerá en mis aposentos sin nada de ropa- Sonrió de forma maliciosa y vuelvo a quedar frente a ella atrapándola entre mis brazos de la misma forma a cada extremo del trono, me pego a ella buscando el aroma de su cuerpo, se que me observa y entonces la miro -No te mire en la ducha - aclaro porque de verdad no lo había echo -Pero hubiera deseado hacerlo..- bajo un poco la mirada hacia sus pechos y observo su respiración al parecer su etapa de celo estaba pasando -Me tranquiliza saber que ya no andas de loquilla- ella entendería a que me refería, la miro y contengo una sonrisa, ella sabe que me encanta molestarla -Vamos caminemos no quiero que también quedes plana de atrás jaja- ahi iba nuevamente a fastidiarla no se porque me comportaba asi quizás solo buscaba pasar un momento agradable y nada tenso.

Le pido amablemente que camináramos juntos por el lugar , le ofrezco mi brazo como era apropiado -El paisaje del infierno no es agradable para una princesa de la tierra por eso creare una ilusión- muevo la mano y convierto todo ese árido paisaje en un bello jardín primaveral antes de asomarnos así que no tuvo tiempo de ver como lucia el infierno realmente -Discúlpame por pedir tu mano pero eras la hija soltera de Amshel ademas no te voy a mentir eres muy hermosa- platico con ella ya de una forma mas tranquila -Me daré el tiempo para pretenderte y enamorarte, lo prometo- lo decía porque para mi Leila solo era una niña y el objetivo era distraerla de la guerra aunque no mentía cuando dije que su belleza me había cautivado, su locura y  esa forma de responderme a cada cosa que le decía asi como sus facciones y las curvas de su cuerpo me hacian desearla.



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Re: Mal Tercio

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:21 pm

-Bueno, en realidad espero un poco de decencia...- arqueò la ceja retándole de nueva cuenta, nunca esperaría que aquel hombre cambiara, después de todo era el demonio, pero ¡Estúpido cretino!. Los ojos de Leila jamás abandonaron los de él y es que decían que si mirabas fijamente a alguien, alguno debería caer primero cediendo la batalla o el poder, sonrió de lado provocándole, se había acercado a su rostro sus labios se rozaban, le gustaba joderlo y eso nunca iba a cambiar -Pues yo pienso que esta corona me gusta y me la quedaré..-se burló y así lo haría. Cuando Caín se dió la vuelta, supo que él había cedido a pesar de no darse cuenta. La loba se acomodó en el enorme trono, inclusive se había enroscado en el terciopelo rojo que adornaba la pieza, Leila parecía frágil y pequeña; una gatita. Le miró asintiendo, ya había conocido a su hijo anteriormente, aunque no estaba segura si decírselo era lo mejor ¿Qué podría pensar su prometido si supiera que ya se había visto con Belias antes que con él? No quería ni pensarlo, Belias le caía demasiado bien como para meterlo en problemas -Belias me agrada, es verdad..- coincidió con su suposición pero negó cuando le habló de llevarla a vivir ahí -No creo que padre acceda a dejarme ir..-dijo como simple comentario, aunque no estaba segura de eso, creía conocer a Amshel lo suficiente como para saberlo -Sin embargo, puedo intervenir y ayudar con eso, siempre y cuando no me dejes aquí sola y tenga libertad de andar por la tierra, no soy una mascota para estar encerrada..- le sonrió inocente, estaba insinuando que aceptaría vivir ahí con él, pero eso no le dejaba exento de complacerla, si la espiaba debía saber mejor que nadie que amaba dar paseos y el aire fresco, estar en el inframundo truncaba sin duda esa parte de la personalidad de Leila-A menos que quieras verme de mal humor, lo que has conocido de mì sòlo son juegos de niños en comparaciòn con lo que puedo hacer..- no planeaba que sonara como amenaza, pero si como decìa querìa ganarse su confianza debìa èl demostrarle que no la cambiarìa, asì ella le dejarìa ser a èl. Era un buen intercambio ¿No? Leila no se metìa en sus asuntos si èl no se metìa en los de ella. Quizàs era la ùnica forma en la que podrìan funcionar.

Su rostro se volviò una mueca cuando le escuchò decir que si se quedaba dormida amanecerìa en los aposentos de èl desnuda. Sus ojos se abrieron aùn màs temiendo cerrarlos por un instante y perderse en la inconsciencia. Le mirò atenta -Estoy despierta..-le confirmò -Espero de verdad que no lo hagas, yo no invado tu privacidad y espero lo mismo de tì..- se cubriò el pecho con los brazos irritada -Bueno, en algùn momento tenìa que terminar ¿No?..-dijo y cuando le escuchò reìr le empujò, sabìa que le gustaba molestarla ¿Por què? ¿Acaso llevaba un letrero que decìa: Objeto de uso para no aburrirse al cual puede molestar?". Resoplò.

Soltò un gruñido de advertencia, algùn dìa le iba a hacer enfadar tanto que pondrìa a prueba esa leyenda, acerca de cortarle un miembro y que le creciera otro, empezarìa por su cabeza. Sonriò ante el pensamiento y tomò su brazo, quizàs tambièn le cortara el brazo de un zarpazo -¿Es muy feo aquì abajo?..-preguntò curiosa asomando la cabeza por la puerta, era un jardìn hermoso, estaba distraìda por las flores, se sentìa Persèfone y supuso que lo serìa cuando se casaran. Alzò la mirada para encontrarse con sus ojos, al menos supo que le darìa tiempo y eso estaba bien, la tranquilizaba aunque no terminaba de confiar -Està bien, no puedo prometerte que serè una buena esposa, ni siquiera me he hecho a la idea, pero puedo intentarlo...-frunciò el ceño no sabìa por què decìa eso.



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Re: Mal Tercio

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:22 pm

Me encanta mirar cuando ella se pone furiosa y cuando hace esa mueca arrugando la nariz como si fuera una niña pequeña, me quedo observando como lo hace y sonrió algo que ella toma al parecer como cinismo -Pues nadie mas de mis demonios querrá hacerle de niñera solo Belias, el necesita de mi aprobación - digo rascándome la nuca sabia que Belias haría todo un berrinche para que le asigne una tarea apta para el príncipe del infierno.

Camino con ella hasta adentrarnos al jardín parece maravillada con todo lo que mira, es algo similar al paraíso pero todo era una recreación perfecta que podia sentir hasta el olor de las flores, el sonar de las aves y la humedad de la hierba -Leila hay algo que no tuve oportunidad de hacer en la fiesta -Recuerdo que la fiesta de compromiso se volvió todo un show entonces saco del bolsillo de su pantalón una pequeña cajita que guarda en su interior el anillo de compromiso para Leila, lo abro y se lo muestro como cualquier otro pretendiente humano haciendo a un lado al rey de los demonios -Es para ti quiero que mi prometida tenga lo mejor de mi- sus palabras son sinceras ya que no cualquier mujer seria la esposa del demonio mayor asi como Leila tendría sus obligaciones también sus ventajas y una de ellas era todas las comodidades y riquezas que le podia ofrecer, coloco el anillo en su dedo anular y la miro tras hacer una pausa.

-No tienes que decir nada- no pedí que dijera algo se bien que esto era dificil para ella pero quería que tuviera lo que cualquier chica tendría en su compromiso aparte algo que mostrara que ella me pertenecía y pronto seria mi esposa -Lo escogí para ti- no era bueno haciendo esas cosas cursis pero me esforcé en hacerlo lo mejor que podía.

-No te voy a encerrar de cierta manera me gusta tu espíritu libre - se acerca con cautela y la abraza -Y tu rebeldía- sonrio ella sabe bien de lo que le habla entonces al alzarle la mirada con mi mano en su mentón no tan seguro de lo que hago pero creo que es el momento y un paso hacia adelante acerca sus labios a los de ella, ladeo mi mirada  para buscar el angulo correcto y me pego lo suficiente a ella para sentir su aliento hasta sellarlo con un suave y delicioso primer beso.



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Re: Mal Tercio

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:22 pm

El lugar le gustaba, sabìa que quizàs no era asì como se veìa realmente el inframundo, pero se daba por bien servida, tan sòlo las flores la tenìan atrapada, eran màs grandes de lo normal y el aroma que desprendìan era simplemente delicioso -Esto es hermoso...-dijo quitàndose en seguida los zapatos, querìa sentir la hierba hùmeda acariciando la planta de sus pies, era como si Caìn se hubiese preocupado por complacerla en cada pequeño detalle, tenìa la sensaciòn de estar en un bosque, el màs hermoso de todos donde podrìa correr y disfrutar. Con esto, èl le decìa sin hablar que deseaba que estuviera bien a su lado, que no le faltarìa absolutamente nada ¿No era esa la obligaciòn de un esposo? ¿No era eso lo que hacìan los hombres al poner su capa sobre los hombros de la mujer a la que consagrariàn su vida? ¿No decìa eso el ritual? ¿Estarìa dispuesto Caìn a cuidarla y protegerla?. 

Su atenciòn regresò a èl, habìa empezado a preguntarse si habrìa animales ahì abajo. Detuvo sus pasos-¿Què cosa no pudiste hacer?..-preguntò con curiosidad siguiendo cada uno de sus movimientos, muy dentro de ella crecìa la sospecha de que quizàs su padre habìa mandado matarla ¿Serìa posible?. Se tensò cuando viò que metiò la mano dentro del bolsillo, pero no perdiò concentraciòn y entonces, todo dentro de Leila se desbaratò. Caìn le estaba presentando un anillo que simbolizaba (segùn las leyendas de los lobos) que siempre estarìa con ella, que la respetaba y que entregaba su vida para unirla a la suya, la conexiòn, sin embargo, sabìa que el demonio frente a ella lo hacìa por diferentes razones, lo cual le daba un contexto diferente. 

Sonriò apenas para indicarle que estaba bien, que no se iba a oponer a ello -Es muy lindo, gracias..- fue todo lo que alcanzò a decir, supuso que Caìn mejor que nadie sabìa lo que estaba sintiendo, habìan estado hablando despuès de la fiesta para dejar claro lo que sucedìa y lo que iba a pasar, Caìn tenìa que trabajar para ganarse su confianza y no es como que su posiciòn en el infierno ayudara mucho, ser el rey de los demonios impone a cualquiera.

Leila bajò la mirada al anillo que ahora adornaba su dedo anular, acariciò la piedra rosada con el dedo y suspirò sin dar màs señales de lo que pensaba -Caìn, agradezco esto, que no me presiones y esas cosas..- confesò accediendo a que la abrazara, no habìa nadie que hiciera eso en la Tierra, no tenìa amigos, ni confidentes ni nada por el estilo, asì que en ese momento que su prometido le llevara cerca de èl la reconfortaba, la mantenìa unida emocionalmente y firme -Te vas a arrepentir de haberme elegido...- dijo miràndole a los ojos pues la mano de Caìn le sostenìa la barbilla pidiendo implìcitamente que lo hiciera -Y no es amenaza..- finalizò vièndolo aproximarse, se tensò en un primer momento pero no podìa pasarse la vida huyendo del contacto con el hombre que serìa su marido, asì que se mantuvo quieta. De una forma muy dulce y tìmida correspondiò a su beso, degustando su esencia -Menta y fuego...-susurrò contra sus labios, antes habìa identificado ese como el aroma particular del demonio, la mano adornada con el anillo de Leila aùn estaba atrapada en la mano de Caìn. Finalmente, despuès de unos buenos segundos, la loba se separò sonrojada hasta los huesos -¿Hay animales aquì? Espero que no sean muy feroces...-comentò en un intento de desviar la atenciòn a otra cosa que no fuera ella.



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Re: Mal Tercio

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:22 pm

Los movimientos de Leila son lentos como si se acostumbrara a la idea de tenerme cerca, quizás solamente se hacia a la idea o realmente así lo sentía, lo comprobaba cada que susurraba mi esencia como si inconscientemente supiera que ese aroma le pertenece, me gustaba en secreto que fuera así, tanto como yo reconocía el aroma de ella  y a veces tenia la vaga sensación de extrañarlo y necesitarlo sentirlo una vez mas. Ella interrumpe el momento "magico" con su distanciamiento y hace preguntas yo solo sonrió y la sigo mirando como si ella danzara en aquel jardín y adornara todo con su sola presencia pero solamente estaba ahí de pie mirando a su alrededor -Animales feroces no, al menos que ya te hayas topado con alguno y lo recuerdes exactamente- algo que se nos estaba haciendo costumbre era que ella siempre preguntaba y yo siempre le explicaba como funcionaban mis dones de demonio -Es una ilusion para mi prometida, nada de esto es real pero es algo que ya conoces sacado de tus recuerdos y memoria, cada planta, olor y sonido - Le muestro una rosa para que la tocara con sus propias manos -En alguna parte la has visto quizás en el jardín del castillo, no pusiste mucha atención en ella pero tu inconsciente lo capto y por eso puedo representarlo- soy el único ser demonio con los dones de todos mis demonios podría parecer un ser super poderoso pero como tal tenia debilidades, sigo a Leila para que caminemos por un sendero que conducía al laberinto del infierno ese si era real y uno de mis lugares favoritos -Háblame de ti, deseo conocer a mi prometida-camino con mis manos atrás de mi espalda podía apreciar lo linda que se miraba, tan joven y tan delicada -No temas podemos ir a cualquier parte siempre encontrare el camino de vuelta - Le digo para que no se fijara donde dábamos vuelta dentro del laberinto de paredes de arbusto con mas de dos metros de altura, el cielo sobre nosotros se miraba rojizo muy parecido al de la tierra cuando caía el atardecer pero aquí ese tono era constante -Le gano siempre a todos mis demonios sin usar mis dones - le digo a Leila sin presumir pues siempre era el primero en encontrar el camino de vuelta, realmente era bueno en cualquier deporte o actividad contra mis demonios procuraba siempre mantenerme ocupado y hacer cosas divertidas aunque no fueran del todo pervertidas -Hay algo en lo que seas mejor que los demás?- interrumpo nuestro paso colocándome frente a ella para mirarla y sonreír de forma picara al hacerle la pregunta, no le estaba faltando al respeto era mas bien la emosion de saberlo todo de mi prometida, necesitaba una razón mas para casarme con ella aparte de su perfecto fisico y locura temporal.



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Re: Mal Tercio

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:23 pm

Mirò con atenciòn a su alrededor preguntàndose en què momento saldrìan los lobos feroces en los que se convertìan los chicos de la guardia o los coyotes salvajes que derrepente se encontraba en su camino, ladeò el rostro imaginando un pequeño gato color chocolate el cuàl saliò de detràs de uos arbustos con el pelaje lleno de hojas. Leila sonriò y diò un par de saltitos inclinàndose a rascar suavemente la barbilla del minino -Hola pequeño Lucifer...- saludò haciendo una màs que obvia broma y burla a su prometido -No deberìas estàr por acà, hay lobos feroces que se comen a los gatos mientras duermen...- dijo rascando una ùltima vez al gato detràs de las orejas, entonces escuchò hablar a Caìn y colocò un mechòn rebelde que se habìa movido por el viento fresco tras de su oreja -Ya veo..-sonriò tocando la rosa con la yema de sus dedos -Me gustan las flores..- se girò a mirarlo -¿Puedes leer mi mente?..-preguntò con una pizca de coqueterìa, Leila estaba pensando en la forma en como su aroma se habìa colado en su cerebro haciendo de las suyas y en la forma en la que los brazos de Caìn la habìan sostenido. 

Le sonriò divertida pensando que quizàs sì habìa podido escuchar lo que pensaba, al llegar al sendero se quitò la corona que habìa traìdo de paseo hasta allà y la dejò en la entrada -Bueno, me gusta caminar descalza por el cèsped antes de ir a la dormir, las flores ¿No se supone que lees mi mente oh, señor todopoderoso del infierno?...-arqueò la ceja -Deberìas saber còmo soy y lo que me gusta...-levantò la mirada al cielo que pensò se encontrarìa repleto de estrellas llevàndose una sorpresa cuando lo ùnico que viò fue un anochecer hermoso, uno que si ella lo pedìa nunca terminarìa -Quisiera poder tocar esas nubes rojizas...- estirò las manos al cielo soltando una risa -No tengo miedo de perderme, si me rompes o no vuelvo antes del amanecer, padre te cobrarà la factura..- le dijo bajando los brazos. Cuando se parò frente a ella Leila se quedò pensativa pero al momento supo que efectivamente era buena en algo, la mirada en el rostro de la loba se volviò traviesa, diò el paso que le alejaba de Caìn y se puso de puntillas para dejarle un pequeño beso cerca de su boca, sus ojos brillaron -Estàs por averiguarlo...- musitò tomando el vuelo de su falda para subirlo apenas dejando sus pies descalzos con màs libertad, entonces comenzò a trotar adentràndose en el laberinto teniendo cuidado de no tocar las plantas para evitar que Caìn la encontrara aunque sabìa que lo harìa eventualmente. El pequeño gato que antes habìa aparecido con ellos siguiò fielmente a Leila mostrandole el camino para llegar al otro lado del laberinto donde esperaba, hubiera una salida -¡Me gustan las fresas!..-gritò informàndole otro de sus gustos - Odio los corsets...- continuò metièndose entre pasadizos intentando perderse -¡Me asfixian!..- mirò al gato que esperaba por ella en una esquina y sonriò aventuràndose a entrar, habìa encontrado el corazòn del laberinto -¿Què hay de tì novio mìo? ¿Ya te rendiste?...-preguntò toqueteando todas las ramas y plantas de ahì dejando el listòn azul que habìa traìdo en el cabello para despistar al demonio, entonces volviò por donde habìa entrado y siguiò su camino esperando que en cualquier momento se tropezara con èl.



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Re: Mal Tercio

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:23 pm

Leila hablaba mucho me parecía gracioso al venir de ella -Lucifer?- alce una ceja y luego solo sonreí mirándola jugar con el gato, le había nacido un gusto especial por molestarme con pequeñas cosas como el nombre del minino, negué con la cabeza cuando pregunto si podía leer su mente -No soy todo poderoso, mis poderes tienen limites y yo como todo demonio algunas debilidades- Le explique rápidamente pero creo que sabia la mas común debilidad de todos nosotros; no quería soltarla pero al hacerlo me recompensa con beso muy cerca de los labios, la miraba a los ojos y casi podía leerla... Averiguarlo? me pregunte cuando seguidamente ella sale corriendo de ahí con la intención que la buscara, reí hace tiempo que no lo hacia de esa forma, miro al gato y le echo un gruñido -Jajja miedoso- quizás solo me había sentido celoso de la dicha que tenia la pequeña bola al obtener la atención de mi prometida, me pongo la corona sobre la cabeza la que había traído ella y que era de mi pertenencia y entonces la sigo, la había perdido de vista pero al darme pistas de las cosas que odiaba su voz me guiaba hasta ella, conocía al laberinto mejor que las lineas de mi mano -Las fresas me gustan y los corsets odiare que los traigas puestos!!- grite para que igual me escuchara, sabia que estaba cerca pero se escabullía muy bien, me topo con su listón azul en una de las ramas, estuve a punto de irme en dirección contraria pero al olerlo para sentir el aroma de su cabello como un impulso nada tramado logro percibirla sin querer lo había dejado para que la encontrara, recorto el camino topandome con ella en el corazón del laberinto -Rendirme jamas- respondo casi enseguida cuando lo pregunta haciéndola mirarme a los ojos tras nuestro choque en el cual la abrace por la cintura -Novia-a complete la frase tras esa mirada y miro al cielo del infierno -Deseaba que vinieras a mi hogar - le confieso a Leila mis deseos de tenerla aquí era como la pieza que hacia falta a mi inframundo, su reina en tantos años de soledad, podria secuestrarla y dejarla aquí para siempre pero no seria una reina cautiva seria porque al igual que yo encontraría el gusto por este lugar.

Me separo de ella dándole lugar -Por un momento creí que te me perderías -
Miro al gato y este me bufa para luego restregarse en la pierna de Leila buscando sus acaricias, le miro fijamente y en mi mano con una esfera de fuego azul para el pero luego miro a Leila y sonrió se que no le iba a gustar la idea de rostizar al gato, apago el fuego cerrando mi puño y la abrazo -Eres perfecta y yo un afortunado- relamo mis labios con tan solo la idea de besarla apasionadamente sin embargo no lo hago -Tu rebeldía me impulsa mas a querer conquistar tu amor, nuestra diferencias de razas me hace sentir que eres esa única para mi- le explicaba el motivo de porque le había llamado perfecta, me quito la corona y la pongo sobre su cabeza -Un día tendrás la tuya- Le tomo de la mano moviendola al caminar de regreso por el camino mas largo apropósito entonces sin que se diera cuenta hice llover sobre nosotros cubriendo todo el laberinto -Menuda tormenta jaja- me reia haciéndome el sorprendido con el propósito que se refugiara en mi.



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Re: Mal Tercio

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:23 pm

Seguìa a su nuevo peludo amigo por el laberinto como si èl tuviera las respuestas a todo, parecìa que el gato estaba realmente acostumbrado a entrar y salir de ahì con absoluta rapidez y eso le daba ventaja, sin embargo, en su juego lo ùnico que deseaba era que Caìn la encontrara cuando menos se lo esperara, eso sòlo significarìa una cosa y Leila estaba segura de que harìa voluntariamente lo que su padre le habìa pedido, todo dependìa de Caìn y su respuesta ante sus juegos que aunque eso parecìan, en realidad eran respuestas a dilemas que la loba tenìa. No querìa casarse con cualquier hombre y tenìa que obtener algo màs de su prometido, no sòlo vagas promesas y lindas palabras -Supongo que me estarà prohibido rezar por las noches antes de dormir...- sonriò, nunca le habìa gustado hacerlo ya que sentìa que siempre lo hacìa a un Dios sordo que gustaba de hacerla sufrir "Todos los padres son iguales" pensò comparando a Dios con Amshel.

Asomò la cabeza por una esquina justo en el momento en el que Caìn caminaba hacia el listòn que habìa dejado a propòsito, se puso en cuclillas manteniendo a Lucifer quieto y en silencio, le observò olièndolo y el pecho de Leila se llenò con un sentimiento de satisfacciòn, èl la estaba buscando a pesar de no haberle dado pistas de su paradero, podìa incluso notar la naturaleza calma y calculadora del demonio mientras avanzaba como si estuviera seguro de su victoria, sin pretenderlo, Leila podìa ahora leer mejor a su futuro esposo -Me haràs muy feliz teniendo fresas al lado de la cama todas las noches...- contestò utilizando sus manos para crear eco y hacerlo creer que estaba màs lejos de lo que pensaba. Antes de que èl demonio se diera la vuelta y la encontrara miràndolo, Leila se escabullò entre los pasadizos riendo -¿No eres como esos hombres que gustan de desevolver a su esposa del satìn y la seda en la noche de bodas? ..- preguntò curiosa, podìa escuchar sus pisadas detràs de ella y eso le hacìa sentirse aùn màs nerviosa. La adrenalina golpeaba fuerte con descargas regulares a su sistema, miraba hacia atràs esperando verlo aparecer con esa sonrisa torcida suya que le provocaba cosquillas en el estòmago, sin embargo, por estar fantaseando con eso no se percatò de que el sonido de los zapatos de su novio al rozar la hierba habìan cesado. 

Lucifer maullò justo en el momento en que Leila se volvìa para encontrarse chocando de frente con el pecho de Caìn. Soltò un grito ahogado y una divertida risa estrepitosa, habìa sido como chocar con un muro, pero ese muro se habìa asegurado de que ella no se lastimara. La sostenìa cerca de èl y su càlido aliento acariciaba el rostro de Leila seductoramente -No sè si decir que me alegra escuchar que jamàs te rendirìas a buscarme o decir que me siento decepcionada por no haberte retrasado màs tiempo al encontrarme...- dijo sin despegar la vista de aquellos labios que la habìan distraìdo de su cometido, en seguida subiò la mirada a sus ojos claros y màs arriba al cielo enrojecido -Ya me tienes aquì ¿Què vas a hacer conmigo?..-preguntò agradeciendo por ese espacio que le daba, Leila se dispuso a quitarse las ramas y hojas de àrbol de la cabeza y el vestido, su sonrisa era màs que evidente -Ese era el punto, que me perdieras y que hicieras todo lo posible por encontrarme, haz logrado en un tiempo record lo que los guardias de mi padre tardan horas en hacer..- murmurò orgullosa, aunque en realidad el propòsito de aquello era diferente.

Negò con la cabeza ponièndose entre del gato y Caìn, Leila miraba la bola de electricidad que tenìa en su mano -Deja a Lucifer tranquilo..- pidiò aliviada cuando asì lo hizo, entonces se parò de puntillas para corresponder a su abrazo, las mejillas tomaron un tono rosado, pero no respondiò nada en cuento a su referencia a ella como "perfecta" y "rebelde". La corona que le puso de vuelta se deslizò por su cabeza hasta cubrir sus ojos, Leila hizo una mueca acomodàndola de forma que pudiera mantenerse arriba sin taparle los ojos justo como antes sentada en el trono la habìa tenido -No debe ser tan grande..- musitò insinuando que ella era por mucho màs pequeña que èl, por lògica su corona debìa lucir màs pequeña y sencilla ya que ni siquiera en eventos de palacio usaba sus tiaras de princesa, lo consideraba pretencioso y egocèntrico.

Caminò a su lado sabiendo que ya habìa perdido la ubicaciòn dentro del laberinto y tendrìa que confiar en èl para sacarla de ahì -¡Oh, no!...- susurrò encogièndose contra el costado de Caìn buscando resguardo, el agua se habìa desatado con fuerza y ahora ambos comenzaban a empaparse -Debì ponerme las zapatillas antes de entrar aquì...- comentò viendo como su mascota se escondìa del agua bajo las faldas de su vestido, mirò a Caìn temblando de frìo, sin embargo, no dejò de abrazarle, èl estaba por demàs calientito y ella comenzaba a efriarse por el agua no lo iba a dejar ir -Pensè que nunca llovìa en el inframundo ¿No se apagaràn las llamas que consumen las almas de los pecadores?..-resoplò limpiàndose el agua de la cara, estaba haciendo chistes de nuevo



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Re: Mal Tercio

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:24 pm

Algo en ella me había cautivado los dias siguientes al compromiso, quizás lo ocurrente y sencilla que era, tenia una idea equivocada de quien era esta chica o puede que comenzaba a verla como Amshel que subestimaba lo que los rebeldes miraban en la princesa lobo, la abrazo cuando ella viene hacia mi y la lluvia continua, el gato se había escondido bajo su vestido -No llueve en el inframundo- responde con picardia quizás entendiera que lo había hecho apropósito o quizás hacia mas grande su duda, la levanto del suelo cargándola entre mis brazos para que ella cruzara los suyos por mi cuello y llevarla de regreso al castillo -El laberinto bloquea los dones de quien quiera salir de el así que tengo que hacerlo a pie como un humano- por eso competíamos en el, al no poder usar nuestro don de teletransportacion para salir del laberinto dificultaba las cosas haciéndolo mas entretenido, el gato nos seguía realmente seguía a Leila parecía que iba a serle leal a mi prometida e iba a protegerla aunque su forma fuera la de un minino.

-No podrás rezar al menos que sea en mi nombre-Respondía a sus anteriores preguntas -No podrás usar símbolos religiosos-sigo caminando con ella en mis brazos, la siento tan ligera y puedo mirarla tan de cerca aunque parece apenada o un poco molesta, yo solo lo hacia porque la tierra estaba resbalosa al llegar a la salida del laberinto claramente se podía mirar que el céspede de fuera estaba completamente seco a diferencia mía o de mi prometida que nos habíamos dado tremenda mojada con mi lluvia.

Al bajarla con cuidado me muestro serio y caballeroso con ella no quería que sintiera que me estaba aprovechando y antes que me reclamara o dijera algo mas tomo su mano para transportarnos dentro de mi castillo -Tengo que avisarte que debido a algunos eventos que se han venido dando los últimos dias, he acordado con tu padre adelantar la fecha de la boda- Le avisaba sin mirarla pues buscaba ropas para ella y toallas -Ten puedes usarlas para secarte, este es un poco de ropa para dama o si prefieres puedes usar esta camisa - Comencé explicandole serio pero al darle la camisa me muestro coqueto comenzaba a gustarme hacerle insinuaciones de esa forma -Se que ya es tarde y no te quitare mas tiempo así que esta noche te quedaras a dormir en el castillo en cuanto tu padre no te preocupes el sabrá que estas en compañia de tu prometido y que no voy a deshonrarte- me desabrocho los primeros botones de la camisa y la observo -Puedes dormir aquí no corres ningún peligro, eres mi prometida casi la dueña de todo esto-me refería a mi castillo, a mi gente tratando de dar con su lado ambicioso si es que tiene alguno o al menos a ese lado que pensé que podria gustarte estar rodeada de comodidades las cuales ella puede controlar, no como en el castillo de su padre que le son impuestas -Te puedes quedar en esta habitación la mía esta alado y puedes venir cuando gustes a travesando esa puerta- digo con cierta malicia, sonriendo sonriendo y apuntando a la puerta en la pared que dividía ambas habitaciones no pensaba cruzarla por la noche para aprovecharme de Leila, realmente tenia la intencion que algo así pasara cuando sea mi esposa.



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Re: Mal Tercio

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:24 pm

Leila se mantuvo pensativa entre los brazos de su prometido, realmente no le gustaba que la cargaran, preferirìa ensuciarse toda de lodo pero no querìa ofendierlo, ademàs no querìa romper la ilusiòn de Caìn puesto que seguramente estarìa pensando que con esa acciòn estaba siendo caballeroso-Quizàs està hechizado, hoy tuvimos mala suerte y el laberinto ha optado por mojarnos- sonriò para luego parpadear, no supo en què momento se habìan movido de lugar -Tienen que dejar de hacer eso de tele transportarse conmigo, me mareo- hizo una mueca de asco sostenièndose de una mesa que se hallaba cerca de ella. No mentìa sea lo que fuere, cambiar de escenario tan de prisa le hacìa sentir nàuseas -Una pena, tendrè que dejar de bañarme con agua bendita si no quiero causarle mal futuro esposo-respondiò irònica ante su comentario de los rezos y sìmbolos. 

Sus ojos brillaron con alegrìa al ver una jarra llena de jugo de aràndanos cerca de ella, adelantò la mano tomando un vaso para quitarse el mareo cuando escuchò lo del adelanto de la boda -No importa el dìa- mirò el contenido del vaso "De todas formas estoy jodida y metida hasta el fondo con esto"pensò dando un trago al jugo que le supo delicioso al instante -De todas formas si es mañana o es ahora o el pròximo año no importa, mientras estemos comprometidos yo me debo a mi futuro marido, asì que lo que decidas para mi y nuestro matrimonio està bien- dijo respondiendo como una verdadera novia, aunque obviamente Leila no pensaba del todo asì, estaba ocultando su enfado porque de nuevo, no la tomaron en cuenta para decidir las cosas ¿Era mucho pedir que la incluyeran en las decisiones de su boda? ¡Ella era la novia por Dios Santo!.

Tomò las toallas dejando el vaso en la mesa, Lucifer se encontraba cerca de la chimenea tiritando de frìo -Oh mi pobre bebè, estàs mojado- sonriò a Caìn avanzando hacia èl como si fuese a secar su rostro, sin embargo, un paso antes de encontrarse, Leila se inclinò tomando al gato pasando la toalla por su pelaje. Habìa hecho creer que iba a secar al demonio -Prefiero usar la camisa si no te molesta, no quiero saber a quièn pertenece esa ropa tan.. vulgar- le mirò de la misma forma, sabìa que la estaba provocando, pero ella no iba a caer, ella estaba combatiendo fuego con fuego y ademàs Leila solìa usar cosas menos provocativas. 

Tomò la ropa dejando al minino envuelto sobre la cama y acudiò a la habitaciòn de Caìn por la puerta que le habìa indicado, asì estarìa cubierta a su vista. Dejò caer el vestido al suelo, recogièndolo para recargarlo en una silla cerca del fuego, ràpidamente se colocò la camisa que le llegaba a las rodillas, cubriò su cuerpo con una bata que supuso era de èl de color azul y regresò a la habitaciòn -Espero que cumplas tu promesa, no consumarè el acto hasta no estar casada- elevò la mano hasta acariciar la mejilla hùmeda de Caìn, despuès procediò a secar su cabello con otra toalla mientras se sentaba en la cama, todo lo que hacìa en esos momentos eran actos de rebeliòn abierta. Y ya se imaginaba a su madre dicièndole: Una mujer nunca cruza la puerta que separa los aposentos de su marido pues es èl el que debe visitar a su mujer por las noches -Tù lo haz dicho querido "casi dueña"- rodò los ojos dejàndole saber con el sarcasmo en su voz que lo que menos le importaba era el reino, las riquezas y esas cosas -La cama es realmente còmoda, gracias, le harè saber a mi padre que a visita al inframundo no fue tan macabra como creì que serìa- desenvolviò a Lucifer y lo dejò en el suelo para que se acercara al fuego -Si deseo algo màs, te harè saber. Sè dònde està la puerta..- señalò por donde habìa entrado y salido con una sonrisa juguetona.



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Re: Mal Tercio

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:24 pm

Me es gracioso lo ingenua que aveces podía llegar a ser Leila, puede que solo sea apariencias pero su dulzura de la nada me hacia sonreír como cuando pensó que el laberinto podía estar hechizado. Parece que ya a aceptado la idea de estar comprometida conmigo y que en unos cuantos días no le quedara de otra que casarse aunque no era como ahora lo deseaba pero no dije nada acepte de igual forma su resignación al escucharla decir que no tenia mas opción.

Miro que se acerca haciendo un puchero y hablando con ternura pero era al jodido gato que le hablaba de bebe, azoto ligeramente mis manos a los costados y echandole una mirada amenazadora al pobre gato de lo que Leila causaba en mi -Ese gato..- hacia un movimiento con la mano de querer triturarlo a puño cerrado por lo menos mi fantasía se estaba cumpliendo o una parte de ella, donde Leila se pone una de mis camisas para dormir aunque la escena completa era tras tener una muy apasionada noche juntos.

Tomo su cintura con mis manos cuando viene a mi mientras ella seca mi cabello -Ya te di mi palabra-respondo y le sonrió cuando logro verla al bajar la toalla aunque con lo cercana que estaba a mi me daba ganas de llevarla a la cama, besarla y tocarla de tal manera que sola se deje llevar por lo que siente pues con lo poco que había pasando entre nosotros me decía que era cuestión de tocar ese lado perverso en ella para conocer realmente a la loba que lleva dentro, la idea me agradaba tanto que reí solo al pensarlo.

-Descansa y sinceramente espero que toques a mi puerta si algo se te ofrece o tendre que venir a media noche a mirar que estés bien- decía con un toque de sarcasmo mientras caminaba hacia mi habitación insinuando que la asecharía mientras duerme, cierro la puerta con tranquilidad y después de cambiarme me voy a la cama, no me sentía quieto sabiendo que ella estaba del otro lado, de repente me levanto de la cama y camino hacia la puerta y llega mi mano hacia la manija a punto de darle vuelta para abrir y me arrepiento -Ya tendré mas noches.. en las cuales no solo seras visita, seras la reina del inframundo Leila Rembrandt- dije con la frente pegada a la puerta de una madera muy parecida a la caoba de la tierra, le hablaba a ella aunque no me escuchara, era como hablaba cuando nadie mas escuchaba -¿Porque entre todas las mujeres de la tierra debí obsesionarme de ti?-me despego de la puerta y lentamente doy la media vuelta para dirigirme otra vez a la cama, no tenia la necesidad de dormir pero lo hacia mi cuerpo a veces lo necesitaba, le bastaba una hora para recuperarse pero esta noche no pude hacerlo y me quede sentado sobre la cama con puño en los labios pensando y calmando al demonio para que no cruzara.



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Re: Mal Tercio

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:24 pm

Sonriò con evidente satisfacción cuando Caìn apretaba los puños deseando matar a gato, sobre todo porque aunque quisiera hacerlo el pobre minino ya no tenía vida como tal, era una ilusión que ella había creado y de lo cuàl estaba muy orgullosa, Lucifer sería la cosa màs preciada y malcriada que pudiese tener en ese momento. Secò su cabello con paciencia, algunas gotas de agua salpicaban su rostro y eso la hacìa reír –Se que lo haz prometido y por eso estoy muy agradecida…- dejó la toalla a un lado preparando la cama que iba a ocupar para dormir, no sabìa que hora era, supuso que el tiempo ahì abajo sería diferente pero confiaba en que Caìn la regresara a casa a tiempo de despedir a su sobrino para el sueño matutino que todos los vampiros tenìan. Se sentò sobre la cama mirándolo mientras se retiraba, no pudo evitar echar una ojeada a su trasero, antes de que su prometido se girara Leila bajò la mirada suprimiendo una risa –Si necesito algo te lo harè saber..- respondió –No será necesario que vengas a verme…- hizo un gesto con su mano restándole importancia –Espero que me dejes conservar a Lucifer, èl me agrada…- sonriò acariciando al gordo gato postrado cerca de ella. No recibió contestación pero supuso que no se negarìa a llevarlo a la Tierra, aunque le pedirìa que hiciese algo para que el minino pudiera estar sin problemas con ella –Descansa novio mìo..- contestò antes de que cerrara la puerta. 

-Parece que es hora de dormir Lucifer…- musitò acostándose y cubriéndose con las sàbanas de seda que habían en la cama, el tacto era suave y le hacìa sentir como si estuviera en una nube. El gato caminò hasta el hueco que quedaba a los pies de Leila y se echò agitando la cola con movimientos lentos –Sabes, creo que me gusta este lugar..- dijo antes de bostezar, los bucles de su cabello caìan sobre la almohada enmarcando su rostro cansado. La loba cerrò los ojos, estuvo unos minutos aùn alerta a los sonidos pensando que Caìn cumplirìa su palabra de ir a ver que no necesitara nada, sin embargo, pronto el sueño la fue venciendo hasta que su respiración se volvió pausada y regular. Se había dormido.
*********
Despuès de un par de horas Leila se removía inquieta entre las sàbanas, tenía el ceño fruncido pero por màs que querìa no podía despertar. En sus sueños se encontraba con su madre que le hablaba rogándole que la buscara –No…- susurrò entre sueños, Lucifer jugueteaba con los dedos de la loba que quedaban colgando a un lado de la cama, pero cuando la escuchò sollozar retrocedió caminando entonces hasta la puerta que conectaba la habitación de su dueña con la de Caìn, se puso a rascar intentando que la persona al otro lado lo escuchara. Para ser un gato obeso era muy listo y sabìa que algo andaba mal. Maullò rascando insistente –No… tù estàs muerta..- murmurò Leila de nuevo, el sudor corrìa por su frente, estaba luchando con una pesadilla de la cual aparentemente no podía despertar.



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Re: Mal Tercio

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:25 pm

Golpee suavemente con la palma de mi mano la cama poniéndome otra vez de pie y caminar hasta la puerta mi lado perverso de demonio estaba ganando mi pelea interior -Vamos Caín de todas formas será tu esposa- me dije aprobando de esa forma cruzar la puerta para intimar con mi prometida pero a segundos de girar la perilla me retracto -pero Estas loco?, no es cómo quieres las cosas con ella- solté la perilla pero un extraño ruido de rascuño llama mi atención, me peque un poco más para escuchar a través de la puerta y entonces abro solo para toparme con el gato gordo que con desesperación se cruza por mis piernas rascuñándome y pegando un brinco de vuelta con dirección debajo de la cama de Leila a quien miro moverse de un lado a otro, me sentí preocupado por ella y eso era lo que el engendro de demonio con gato quería decirme.

Toco su frente bien podía usar mi don para mirar entre sus sueños pero no iba a hacerlo, no sería la forma correcta así que suavemente toco su hombro frotando mi palma de la mano con él y trato de abrazarla para que deje de moverse de esa forma -Tranquila es solo un mal sueño- hablo en voz baja para no asustarla me preocupaba que el infierno este teniendo algún tipo de efecto secundario en ella, podía ser ya que es alguien viva y todo el lugar a pesar de la apariencia estaba cargado de una muy mala energía tanto por las almas como por los demás demonios.

-Leila- pronuncio su nombre con suavidad y acaricio su mejilla con ternura -Estabas teniendo un mal sueño- le digo cuando abre los ojos y enseguida sube lucifer hasta la cama y camina moviendo su cola hasta ella yo la notaba algo desubicada pero era normal entonces le doy su espacio dejando que se recostara de nuevo sobre la cama y haciéndome a un lado –Recuerdas lo que soñabas?- vuelvo acercare pero dudo un poco en hacerlo de todas formas ese gato ya se había puesto en su regazo y no competiría por siempre con él y menos ahorita que aun pensaba que el inframundo le estaba afectando –vamos, quieres hablar? Dime puedes hacerlo estoy aquí para ti- no lo evite más y la abrace para darle consuelo pues su rostro no lo podía describir pero entre todos los sentimientos reflejados la tristeza era uno.



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Re: Mal Tercio

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:25 pm

El lugar donde Leila se encontraba dentro de su mente era completamente diferente a como era normalmente y la diferencia radicaba en còmo se veìa todo. En ese lugar todo estaba cubierto por una especie un velo obscuro y pesadumbre, como si alguien secretamente estuviera manipulando su mente para hacerla creer una cosa y enfrentarse con sus peores miedos. La loba se hallaba parada sobre la cubierta de un barco inclinando su cuerpo por la barandilla para mirar a las olas de mar golpear contra el casco. El aire hùmedo golpeaba su rostro como una caricia càlida y el sonido de las gaviotas la sumian en un estado de soñolencia, sin embargo, se mantenìa atenta al movimiento del agua. La viejecita amiga suya del puesto en el mercado le habìa dicho que llegaban marineros de largos viajes donde juraban que se habìan encontrado con sirenas. ¿Còmo habìan salido vivos? Eso no lo sabìa y muy dentro de ella pensaba que eran mentiras, pero llamaba su atenciòn que la gente afirmaba que habìan sido testigos de la apariciòn de tales seres. 

Conforme pasaba el tiempo Leila se iba quedando con la sensaciòn de que algo malo estaba por suceder, su sexto sentido lupino le mantenìa en guardia y alerta. Muy pronto escuchò que algo sapicaba debajo, algo la llamaba con una voz tan dulce que le envolvìa los sentidos. Leila se acercò al barandal de nueva cuenta y con curiosidad se asomò. Lo que viò la hizo elevar la ceja ¡Era una sirena!. El bello ser le hacìa señas con las manos para que se acercara y ella como tonta accediò. Saltò por a borda cayendo al agua en el instante en el que el barco desaparecìa. Girò el rostro buscando a la sirena con creciente pànico, sabìa nadar pero en medio del mar serìa imposible aguantar por mucho tiempo. Leila comenzò a bracear antes de sentir còmo la jalaban del tobillo para meterla al agua, soltò un grito moviendo su pierna intentando safarse. La sirena se puso frente a ella y para sorpresa de la loba a mujer tenía el rostro que habìa visto grabado en algunas pinturas dentro del castillo, su padre tenìa un retrato enorme de ella -¿Mamà?..- dijo provocando que se le metiera el agua a la boca, mientras se debatìa en el agua, su madre le gritaba que la buscara, que debìa encontrarla. Pero se estaba ahogando....

Cuando abriò los ojos sintiò desvanecerse esa presencia pesada dentro de su mente, jadeaba en busca de aire y su rostro estaba enrojecido por el esfuerzo, o quizàs era que se estaba asfixiando en la realidad a travès de lo que soñaba. Sus ojos parecìan buscar frenèticamente algo conocido y de momento sintiò miedo, no sabìa donde estaba. Desesperada, siguiò buscando hasta que al escuchar su nombre, cayò en cuenta de que quien le hablaba era Caìn. Su toque era suave y tranquilizador, lo que la llevò a sotar un suspiro y dejarse caer de nuevo en la cama, esperò un momento despuès de que le preguntara acerca de su sueño, Leila trataba de colocar todas las piezas en su lugar -Mi madre me llamaba..- comenzò mirando al vacìo, ni siquiera prestaba atenciòn a Lucifer que se encontraba en su regazo restregando su peluda cabeza en el abdomen de ella -Luego me lancè al mar, ella ya no estaba y entonces apareciò, me pidiò que la buscara, que era importante que la encontrara...- se llevò las manos al delicado cuello presionàndolo -Pero habìa mucha agua y no podìa respirar...-continuò antes de sentir los càlidos brazos a su alrededor mantenièndola en el presente y cuerda. 

Leila se tensò por un momento, pero al ver que su aroma ùnico le hacìa cada vez màs fàcil el respirar se relajò. Escondiò el rostro en el hueco de su cuello y paso los brazos alrededor del demonio mantenièndose cerca de èl -Pero mi madre està muerta Caìn..- susurrò, no habìa làgrimas, pero sì un evidente dolor que cortaba su voz. Finalmente desesperada por asegurarse de que no seguìa soñando, metiò los dedos de ambas manos en los cabellos de èl y acercò su rostro para besarlo como nunca se habrìa atrevido a hacerlo -No me dejes dormir sola, tengo miedo..- susurrò pegando su frente a la de èl relajando el agarre hasta que lo soltò por completo. Se llevò la mano a los labios y se recorriò un poco para dejarle espacio, el hombre apenas se encontraba sentado en la orilla pero Leila estaba segura de que no volverìa a conciliar el sueño si èl se iba. En esos momentos y en el lugar en el que estaban, Caìn era sinònimo de seguridad. Unas manchas rojizas se instalaron en el cuello de Leila como si alguien hubiese intentado ahorcarla, duraron un par de minutos antes de desaparecer por completo.



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Re: Mal Tercio

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:25 pm

Deje que Leila me contara sobre su sueño, la miraba muy asustada, preocupada y hasta triste pues se trataba de su madre seguí escuchando mientras ella me abrazaba yo la sujete entre mis brazos abrigándola y dándole consuelo, tenía que decirle como se habían dado las cosas y me preguntaba si Amshel le había dicho como sucedió todo -No podría decirte en este momento si tu madre está viva o muerta pero sé que fue dada por muerta al no encontrar su cuerpo-Le dije después de ese beso que ella me dio que aunque no lo demostré me hizo sentir algo extraño, me había alegrado que ella tuviera la iniciativa de buscarme esta vez, mire su reacción sé que ella había entendido mis palabras pues después de un tiempo al no aparecer la reina prefirieron darla por muerta que mantener una reina ausente en Erebo -Podrías darme tiempo y averiguaría si ella está muerta mas no podría decirte en donde esta-era fácil para mi determinar si su alma pertenecía al cielo o al infierno de esta por estar muerta pero si ella seguía vivía no iba a seguir su rastro pues yo no tenía ninguna conexión con ella como con Leila para encontrarla.

Acariciaba su hombro cuando me acomode a su lado y la abrace para ayudarla a conciliar el sueño, tenía la vista puesta en el tallado de los postes de la cama, mi olfato se llenaba de tranquilidad al sentir el aroma de sus cabellos tan cerca, como hombre me sentí lleno en ese momento pero me preocupaba Leila y su condición al estar en el infierno tanto que no me había percatado de esos moretones en su cuello hasta que me moví para besarle apenas había rosado mis labios en su mejilla cuando mire esas marcas entonces las toque con mis dedos para saber si le dolía -Y en qué momento te hiciste esto?- le indicaba a Leila por las marcas pero parecia no dolerle y en un proceso lento iban desapareciendo volviéndose mas tenue en su piel.



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Re: Mal Tercio

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:26 pm

Ahí acurrucada entre sus brazos el frío había cesado. Se sentía agotada, quizás porque el esfuerzo de la pesadilla había consumido mucha de su energía o porque se había pasado la tarde entera jugando con Lucifer. Mientras estaba acostada, su mejilla se calentaba y es que la temperatura de el cuerpo de Caín era por poco más elevada que la suya -Mi padre me comentó lo mismo..-susurró sabiendo que esa era la historia y conforme al reafirmar que su padre le había dicho la verdad. Levantó la mirada encontrándose con su barbilla en la cuál se alcanzaba a notar el crecimiento de barba, algo que secretamente le gustaba pues le parecía varonil -¿Podrías hacerlo? ¿Por mí?..-preguntó, a pesar de estar sorprendida por su aparente intento de hacerla sentir mejor -Te lo agradecería mucho..-continuó con voz rota, no quería albergar falsas esperanzas, pero si había una posibilidad de saber si su madre estaba viva, todo valdría la pena. Buscaría a su madre, pediría ayuda a su padre, inclusive si el pago por ello era dejar de quejarse por su boda inminente dentro de pocos días.

La mano de Leila posada en su pecho ascendía con cada respiración que el demonio daba y con cada segundo que pasaba ella iba adentrándose más y más en un estado de duermevela que la incitaba a dejarse llevar por el sueño profundo. Su nariz era colmada de aquel aroma particular del demonio -Menta y fuego..-murmuró dejando que una sonrisa perezosa se dibujara en su rostro -Me gusta..- no era normal para ella decir abiertamente ese tipo de cosas, pero el momento parecía el indicado, como si dentro de aquella habitación no pudiera entrar nada de afuera, ni la guerra, ni su padre, ni su rebeldía. Pronto cerró los ojos a punto de dormirse por segunda vez, sin embargo, al sentir sus labios rozar en su mejilla y escuchar su voz adornada con algo parecido a la preocupación se despertó por completo -¿Qué cosa?..-inquirió llevándose la mano al cuello tocando por encima de los dedos del demonio. Podía sentir algo caliente, pero no le dolía. 

La loba se sentó frunciendo el ceño -¿Qué tengo?..-se volvió a mirarlo. Al no recibir respuesta destapó sus piernas y bajó de la cama tambaleante. Se sostuvo del poste de la cama, sacudió la cabeza y se acercó al espejo del tocador. Se inclinó un poco para poder mirar mejor, unas manchas rojas estaban en su piel, pero habían comenzado a desvanecerse -Ohh.. no lo sé, probablemente me enredé las sábanas en el cuello cuando dormía, parece como si me hubiera movido mucho..- le sonrió mirando el reflejo del demonio en el espejo -Pero está bien, ya comienzan a desaparecer..- levantó las manos hasta su propio cabello para dejar mechones gruesos sobre los hombros buscando esconder aquellas manchas -¿Lo ves? No pasa nada..-se dió la vuelta sintiéndose cohibida de regresar a su lado, bajó la mirada dándose cuenta de que la camisa era quizás algo reveladora. Tomó el final de la prenda y la bajó con sus manos intentando ocultar su piel mientras caminaba a tomar la bata de Caín que antes había utilizado, al menos eso le cubriría más.



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Re: Mal Tercio

Mensaje por Lady Scabbia el Dom Feb 14, 2016 6:26 pm

No recuerdo haber tenido esa sensación tan agradable al abrazar a una mujer de la cual cada movimiento suyo con cautela y timidez dentro de mis brazos causara algo en mí, algo que no podría explicar con simples palabras, ella quedaba lentamente dormida y no me percate de eso porque estaba pensativo y al mismo tiempo inconsciente me encontraba disfrutando de este momento, ella no era igual a otras compañeras a lo largo de mi existencia ella sería mi esposa la única con ese calificativo hasta su voz es agradable escuchar  aunque respondiera toda sonámbula e hiciera gestos raros al adivinar que habían provocado esas marcas, ella se levanta y camina hacia el espejo a mirarse, tenía razón las marcas iban desapareciendo y pudo ser provocadas por algún movimiento brusco para una loba? tampoco me lo creí y mi atención se fijó de repente en su trasero, me había quedado con la boca abierta mirando su perfecta forma y su andar por la habitación hasta quedar enfrente del espejo por suerte cuando me sonrió pude responderle pues sentí su mirada pero nuevamente la mía volvía a clavarse en aquella perfecta figura como todo hombre reaccione ante esa imagen de mujer perfecta, mirando sus piernas, desvié la mirada cuando ella se dio la media vuelta y se acomodó la camiseta cubriéndose como era apropiado en una doncella de su clase.

-Claro van a desaparecer- dije aun con la mirada baja en la alfombra de la habitación aguantando esa risa triunfadora por poder mirar más de lo que me podía haber permitido esta noche, cuando regresa a mi quito la sobre cama para invitarla a entrar a mi lado -Me pediste que me quedara y eso pienso hacer - dije mordiendo mi labio con algo de malicia insinuando que no pensaba irme de ahí pero cuando ella dice poner un pie en la cama y sentarse la tomo de la cintura y beso su cuello del lado contrario a las marcas, no pude resistir deseaba tener ese contacto por lo menos, mi cuerpo estaba muy dispuesto a seguir pero ambos sabíamos cuál era el limite así que solo seguí recorriendo su cuello con mis besos intencionalmente buscando que se dejara querer por mí, casi le había cargado para que quedara sobre de mí en la cama y mis manos se introducían por la bata de dormir hasta llegar a su espalda baja de donde la sostenía -Eres perfecta-dije a Leila cuando uno de mis besos me llevo hasta su oído del cual con suavidad toque el lóbulo con la punta de mi lengua y baje rozando mi nariz por la piel de su cuello y mejilla -Me gustas, miro a la mujer que eres- pude sostener su mirada mientras le decía esas palabras para mi había dejado de ser la niña loba con la que peleaba todo el tiempo, ella era un mujer de quien me preguntaba si yo sería capaz de conquistarla sin existir un acuerdo de matrimonio previo, le miro a sus ojos esos de los que no podía definir un tono exacto entre verdes, grises y azules, paso mi dedo pulgar sobre su mejilla mirando su rostro -Quiero que seas mi mujer-exprese en voz baja dándole el sentido de ser mi amante y compañera como mi esposa no solo el deseo carnal que estaba sintiendo al tenerla sobre mí.



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Re: Mal Tercio

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